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El imperialismo más agresivo que nunca

El imperialismo más agresivo que nunca

Por medio de todo tipo de provocaciones empujó a Rusia a la guerra, inclusive con la declaración del presidente marioneta Vlodomyr Zelensky de que Ucrania quería entrar inmediatamente en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y que ya estaba buscando armas nucleares.

El imperialismo norteamericano está más agresivo que nunca, principalmente desde el inicio de este año.

Por medio de todo tipo de provocaciones empujó a Rusia a la guerra, inclusive con la declaración del presidente marioneta Vlodomyr Zelensky de que Ucrania quería entrar inmediatamente en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y que ya estaba buscando armas nucleares.

Cuando un armisticio entre Rusia y Ucrania estaba a punto de ser conseguido, apareció el circo de la masacre de civiles por soldados rusos en la ciudad de Bucha, en las afueras de Kiev, que al parecer fue promovido por los grupos nazis ucranianos. Y unos días después el misil en una estación de trenes en la ciudad de Kramatorsk, en el Donbass que mató 30 personas, y que todo muestra que fue lanzado por el propio ejército de Ucrania.

Obviamente, la gritería militarista encubre todas las escandalosas masacres promovidas por el imperialismo. Nada se dice sobre el genocidio promovido en Yemen con el apoyo del imperialismo norteamericano y europeo.

O las invasiones de Irak, Afganistán, Libia y Siria. O el caso Khasgoggi, el disidente saudita que fue asesinado en la embajada saudí en Estambul. O la represión y genocidio del pueblo palestino por los sionistas israelíes que reciben mas de US$ 3 mil millones en ayuda militar de los Estados Unidos.

O el aprieto y saque de América Latina, donde por ejemplo, el gobierno federal de Brasil gasta más del 50% de lo que arrecada para pagar la deuda pública super corrupta y nunca auditada; o el reciente “acuerdo” impuesto por el FMI (Fondo Monetario Internacional) a mando de los Estados Unidos para pagar una deuda que probablemente consiga ser aún más corrupta que la brasileña.

¿Quién es el principal enemigo?

Para el imperialismo norteamericano, el principal enemigo es China, pues ella tiene la capacidad militar de enfrentarlo con la ayuda de Rusia, al mismo tiempo que tiene la capacidad económica de ir para una guerra ofensiva.

Fue ese el principal motivo por el cual el imperialismo empujó Rusia a la guerra y la está enfrentando por medio de proxies, intermediarios y un número de sanciones nunca antes vistas. Y lo hace a pesar de los fuertes efectos colaterales principalmente contra Europa, pero también contra todo el mundo: inflación, carestía de la vida, desestabilización social y política.

Es por eso que los Estados Unidos amenazaron abiertamente y sacaron el gobierno del primer ministro Inram Khan de Pakistán, después de haber comprado un partido aliado y algunos importantes generales. Pakistán era uno de los principales aliados de China, donde ésta invirtió casi US$ 60 mil millones para desarrollar un corredor de mercancías dentro de la política de la llamada Nueva Ruta de Seda.

El efecto colateral fue que millones de personas fueron a las calles en repudio a ese golpe de estado. Y siempre existe la posibilidad de que a las masas en las calles se les pueda perder el control.

El gobierno chino respondió con una reaproximación con el gobierno filipino de Duterte, mientras los Estados Unidos irán enviar casi US$ 100 millones en armas a Taiwán.

En Europa, las presiones contra el gobierno húngaro de Orban han aumentado debido a los vínculos con el gobierno ruso.

Las presiones contra los oligarcas rusos y la aparente “suavidad” de la política militar rusa se explican por un lado, por la fuerza del imperialismo. Por el otro, por el miedo a la desestabilización que podría empujar a las masas a un ascenso.

Rusia es una potencia regional, con un PBI similar al de Australia, un poco mayor que el de España. Por eso también enfrenta dificultades en una guerra ofensiva. Pero el gobierno Putín ha sido obligado a fortalecer sus características “bonapartistas”, de árbitro de la sociedad, incluso contra algunos oligarcas, pero siempre defendiendo los privilegios de la capa burguesa y de los capitalistas en su conjunto.

Su enfrentamiento con el imperialismo es en lo esencial defensivo; para eso precisa del apoyo de las masas. Pero su política es controlar a las masas a partir de su institucionalidad, como por ejemplo lo hizo con las milicias en el Donbass.

En resumen, es la política capitalista del sálvese quien pueda de la crisis, en la disputa de vida o muerte por el control del mercado mundial.

Es en el contexto del aumento de la agresividad del imperialismo y de la burguesía que los revolucionarios debemos actuar, con mucha firmeza y clarividencia, con el objetivo de organizar a los trabajadores y al movimiento de masas de manera independiente de todos los sectores de la burguesía.

Plataforma Latino Americana