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Revolución de los “claveles” Portugal, 1974: La primera revolución en Europa después de la Segunda Guerra Mundial

Revolución de los “claveles” Portugal, 1974: La primera revolución en Europa después de la Segunda Guerra Mundial

La Revolución de Portugal de 1974 fue la revolución más importante después de la Segunda Guerra Mundial. Durante un año y medio llegó a predominar la dualidad de poder entre los comités de soldados y de trabajadores, y el gobierno formal.

La Revolución de Portugal de 1974 fue la revolución más importante después de la Segunda Guerra Mundial. Durante un año y medio llegó a predominar la dualidad de poder entre los comités de soldados y de trabajadores, y el gobierno formal.

La Revolución fue fruto de la crisis mundial de 1974

Portugal había estado en manos de la dictadura de Antonio de Oliveira Salazar durante casi medio siglo. Era un imperio que iba en decadencia, lo que permitió gobernar con puño de hierro. 

Las contradicciones sociales se habían exacerbado porque la Dictadura destinaba casi el 40 % del presupuesto nacional a mantener sus colonias, donde se desarrolaban procesos de lucha por la independencia.

En este proceso contra la liberación de los pueblos colonizados, el gobierno impuso que dos años de los cuatro del servicio militar obligatorio debían ser pasados en alguna de las colonias, enfrentando guerrillas y procesos independentistas que se hacían cada día más fuertes.

En los 1970, con los procesos revolucionarios que se desarrollaban en Mozambique y Angola se creó el  MFA (Movimiento de las Fuerzas Armadas), que agrupaba principalmente a la baja oficialidad, el cual tenía como banderas de lucha más importantes, 

  • El fin de las guerras coloniales, 
  • Fin de la feroz dictadura salazaristas.


El MFA desarrolló un proceso de golpe de estado para derrocar al dictador Caetano, sucesor de Salazar, el cual triunfó en 1974. El pueblo y los trabajadores se unieron al golpe, apoyando al MFA, y lo transformaron en un movimiento de masas, tomando las calles junto a ellos con sus tanques, bautizando con un clavel en el cañón de un fusil, a este proceso que se transformó en una revolución como “la revolución de los claveles”. 

¿Quiénes fueron los protagonistas de la Revolución? 

Más allá de que fuera el MFA quien encabezara la derrocada de la Dictadura, los protagonistas desde ese momento en adelante serían las masas oprimidas, los trabajadores de la ciudad y el campo. 

La clase obrera, como de costumbre en procesos revolucionarios, le perdió el miedo a la represión y las ilusiones que ese sistema les ofrecía al ver la caída del antiguo régimen dictatorial. Esto hizo con que emergiera efervescentemente la fuerza del movimiento de masas.

A tan solo una semana de la caída del régimen de Caetano, las calles ondearon como marea roja al movilizarse 500 mil trabajadores por:

  • Salarios dignos,
  • Libertad de asociación (pues no tenían siquiera sindicatos en la industria),
  • Acceso a alimentos para todos.

Los procesos revolucionarios no se crean, nacen de manera “espontánea” por la situación insoportable de las condiciones sobre las cuales los trabajadores están sometidos. Es así que comenzaron a organizarse a partir de asambleas, donde elegían a sus representantes, continuando el proceso revolucionario con la creación de las llamadas “CT: comisiones de trabajadores”, las cuales llegaron a organizarse en 4.000 empresas, y por último, los “Comités de Soldados” y “Comités de Vecinos”. 

Es decir, la clase trabajadora se había organizado a simple ojo de forma “espontánea” a niveles no imaginados por ningún oficial de la MFA. 

¿Tomaron el poder?

El MFA al ver el ascenso de las masas, convocó a un gobierno transitorio, donde incorporó al Partido Socialista y al Partido Comunista, a las baja oficialidad y a las tropas de las fuerzas armadas (MFA) y por último a la burguesía local. 

Es decir, generaron un gobierno que pretendiera responder a los intereses de la clase explotada, conciliándolos con los intereses de algunos sectores de las clases dominantes, a partir de la gestión del capitalismo. Con esto, no muy diferente a lo que intentan vendernos hoy, se quiso apaciguar a las grandes masas de trabajadores que habían reivindicado las calles como suyas, y las cuales, en estas circunstancias de necesidad y pérdida de confianza en el sistema, no cederían tan fácilmente. 

Desde abril hasta noviembre, hubo seis gobiernos, los cuales, a medida que avanza el próximo, eran cada vez más débiles. Su intento de cooptar el movimiento y dejarlo inerte, vendiéndole falsas promesas a los trabajadores, no dio fruto a primera vuelta. Estos seguían en las calles reivindicando todo aquello que les había sido negado durante las últimas décadas, como el acceso a una vida digna y la posibilidad de la participación política. 

A ver que los trabajadores organizados no cederían ante el falso gobierno poli-clasista, y cada vez se organizaban más en los Comités de Vecinos y los CT, el 11 de marzo del 1975, la derecha organizó un golpe de estado, el cual no logró llevarlo adelante y generó mayores movilizaciones, organización y combate por parte de los trabajadores. 

Esto generó la ocupación de tierras, la expropiación de empresas y la participación por parte de trabajadores en la dirección de varias empresas estatizadas. 

Surge el “doble poder” ¿Qué es? 

Frente al poder del Estado, surgió otra fuerza que logró colocar presión para que se tomaran acciones en su interés. Esta fuerza venía desde la base social organizada, la cual influenció en gran medida acciones que tomó el gobierno, pues de no seguir los pedidos de las masas, el proceso revolucionario solamente escalaría.

No puede existir un Estado sin un pueblo al cual dirigir, y en este caso, el pueblo dirigía las acciones de los gobernantes. 

  • Controlaban e influenciaban a las municipalidades con los consejos de vecinos.
  • Controlaban e influenciaban las fábricas nacionales desde los CT.
  • Controlaban e influenciaban las Fuerzas Armadas con los Comités de Soldados. 

Es así que, a partir de estas organizaciones de trabajadores, imponían la línea política que debía seguirse. 

¿Por qué no triunfó la Revolución y la contrarrevolución que se puso en marcha? 

La Revolución no triunfó, pues este elemento del “doble poder” no se desarrolló al punto de los trabajadores tomar el poder, sino que se mantuvo como una contra-fuerza al gobierno (la burguesía). 

  • No se desarrolló un proceso nacional.
  • El poder de los comités de trabajadores, vecinos y soldados era limitado.
  • El Partido Comunista y el Partido Socialista, que tenían influencia sobre el movimiento de masas, funcionaron como mecanismos de contención, proponiendo que no se crearan organismos de combate, autoorganizados, de la clase trabajadora.

¿Los vendidos “de siempre”? 

Si, exactamente como están pensando al llegar a este punto de la historia, este acontecimiento no es muy diferente al que vivimos hoy. Los partidos políticos, que se dicen defensores de los intereses de los trabajadores, se vendieron al sistema y funcionaron como mecanismos de control del ascenso revolucionario. 

El Partido Comunista y el Partido Socialista fueron los elementos utilizados para apaciguar y romper la organización de los trabajadores, debilitando los sindicatos, los comités de vecinos, los comités de soldados y los CT. Impidieron que las masas autogestionadas y organizadas cumplieran su papel de agentes revolucionarios. 

Esos partidos actuaron como enemigos de la Revolución. Al igual que en 1974, hoy, los partidos oportunistas, se montan en la ola y movimiento de trabajadores, siempre que lo consiguen, para poder controlarlo. Por este motivo, son los primeros en exigir y proponer el alto a la organización desde la base y la política oportunista de que es a través del Gobierno junto con los demás partidos representantes de los explotadores que se realizan conquistas, con la mediación, el diálogo y el apretón de manos, con aquellos que día a día masacran a la clase obrera y al pueblo. 

Aliados del enemigo, enemigos al fin, son estos partidos oportunistas y vendidos al sistema, y hoy, también los organismos de masas cooptados como los principales sindicatos y movimientos sociales. 

La historia nos enseña, aprendamos de esta para que, la próxima vez, no estrechemos las manos de aquellos que solo quieren el poder para seguir manteniendo todo igual. Porque no queremos migajas o conquistas básicas para que nos digan “esto es todo lo que podemos darles” y después quitárnoslos. Nosotros debemos organizar la lucha de los trabajadores y las masas directamente por la libertad de las y los trabajadores, lo que implica en la derrota y la expropiación de los explotadores actuales.

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