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La lucha política, la ideología y la religión

La lucha política, la ideología y la religión

Karl Marx dijo que "las ideas dominantes son las ideas de las clases dominantes" Ay Marx, tan actual todavía hoy...

Por Julia Pérez

El factor determinante que mueve el desarrollo social es la economía política, es decir, como la sociedad en su conjunto se desarrolla, la manera como los seres humanos nos relacionamos en torno de la producción de mercancías. Ese es el factor determinante de cuál es la clase dominante y cuáles son las clases dominadas.

La clase dominante en el capitalismo es la burguesía, que son los capitalistas y sus representantes políticos e ideológicos. Con su poder económico, hacen funcionar el estado burgués que es formado básicamente por los organismos de represión, la policía, el ejército, las cárceles, la burocracia estatal, etc.

En torno de ese aparato económico y político, surgen ideas como reflejo de esa realidad. Por lo tanto, lo más importante de entender es que las ideas que existen en una determinada sociedad sólo pueden representar las ideas de las clases que existen en un determinado momento. 

Las ideas que existen en la sociedad capitalista, sólo pueden ser las ideas de la burguesía o las ideas de los trabajadores, o las ideas de clases sociales secundarias, como la pequeño burguesía, los latifundistas o minorías indígenas, por ejemplo.

Karl Marx dijo que “las ideas dominantes son las ideas de las clases dominantes”. Eso significa que la burguesía con su poder económico y político y su tradición de dominación de mil años, tiene amplias condiciones de imponer sus ideas y esas son las que predominan y obviamente son divulgadas por toda una serie de mecanismos: por la propaganda, por la prensa, por la televisión, por la radio, por las empresas, por la familia – que es la célula de la sociedad burguesa -, por los amigos que repiten lo que escuchan en la televisión, radio y otros amigos, y por, a veces, campañas que son direccionadas a partir de los organismos de seguridad, organismos de inteligencia, etc.

Pretender que alguna persona pueda tener ideas que no representen las ideas de una determinada clase social es absolutamente absurdo. Lo que hay que ver es a cuáles clases o capas sociales corresponden determinadas ideas. 

Cuando expresamos ideas, nuestras ideas representan los intereses de la burguesía, de las capas medias de la sociedad, o de los trabajadores revolucionarios. En ese sentido nadie está por arriba de las clases sociales y mucho menos por arriba de la lucha de clases. Ese es el primer concepto fundamental.

El segundo concepto fundamental es el concepto de ideología. 

La ideología es cuando las ideas y conceptos teóricos se hacen parte de determinados grupos sociales o individuos, cuando entran en su corriente sanguínea. 

Cuando nosotros repetimos, como si estuviésemos recitando un versículo, frases revolucionarias, pero no las internalizamos, no las aplicamos y somos incapaces de analizar la sociedad de acuerdo con esas ideas, quiere decir que, en teoría, en tesis, podemos hasta entender el socialismo científico, pero no lo asimilamos. Por lo tanto no lo incorporamos como parte de nuestro ser, de nuestra ideología.

Si nosotros queremos ser revolucionarios de verdad, nosotros no podemos autoengañarnos. Nosotros tenemos que asimilar el socialismo cientifico e incorporarlo a nuestra militancia, en primer lugar, al entendimiento de la realidad y en segundo lugar, hacer un enorme esfuerzo para que nuestra práctica en todos los sentidos esté alineada con nuestra teoría y por tanto se transforme en una ideología de comportamiento cotidiano. En ese sentido tiene mucha importancia también la cuestion de la ética revolucionaria.

La religión como expresión de la ideología burguesa

La religión en principio sería una de las formas de la ideología de las clases dominantes, pero resulta que la religión también se materializa en una serie de instituciones de la sociedad civil burguesa como lo son las iglesias cujo poder económico es importante. Las iglesias más importantes tienen mucho poder económico y funcionan como grandes emprendimientos capitalistas.

Existe un libro que recomendamos, para entender la cuestión de la religión en la sociedad burguesa escrito por Karl Kautsky, llamado Fundamentos del Cristianismo. 

La religión, dijo Marx, es el opio de los  pueblos. Es en ese sentido que debemos entender que la religión es un alivio – en el sentido de opio o cocaína – para los trabajadores y los pueblos debido al aumento constante de la presión del capitalismo sobre toda la sociedad. 

Marx nunca quiso decir que la religión es una cosa buena o mala, sino que era una alivio para los trabajadores. 

Nosotros cuando vamos a actuar en determinado sector social donde la población es religiosa, lo que precisamos hacer es direccionar la lucha para lo que le duele a la gente, para lo que la gente quiere resolver, y no ponernos en campañas de masas contra la religión porque eso no tiene ningún sentido y acaba alejando a los trabajadores y a las masas de las luchas. 

Esa táctica política no significa por una parte, que nosotros no podamos y no debamos dar la lucha teórica contra los fundamentos de la religión, pero a nivel táctico tenemos que explicar eso con muchísimo respeto a todos los sentimientos religiosos entendiendo la base de lo que se trata. A partir de ahí, debemos buscar direccionar la lucha siempre con el sentido de unidad contra la opresión. Nosotros, los revolucionarios y los luchadores sociales, somos fuertes, decisivos e incondicionales defensores de la unidad de los trabajadores de las masas en la lucha.

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