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200 días de la guerra en Ucrania

200 días de la guerra en Ucrania

200 días de manipulación por parte de los medios de comunicación y de las grandes potencias imperialistas para disfrazar una guerra que tiene como finalidad abrir paso de una de las mayores crisis de los últimos tiempos, en una guerra entra "países" por territorio.

A 200 días de la guerra en Ucrania, la solución pacífica para el conflicto parece cada vez más lejos.

En los últimos días, el ejército ucraniano avanzó con dos contraofensivas que le permitieron recuperar 2.000 kilómetros cuadrados. Una por el sur, en dirección a la ciudad de Kherson, que no avanzó y le trajo importantes pérdidas.

La pérdida de Kherson implicaría en la posibilidad de cruzar el Río Dnieper, cortar el suministro de 80% del agua potable a Crimea y avanzar en dirección al Este.

La otra avanzó en torno a la ciudad de Kharkov, la segunda mayor ciudad del país, ubicada al norte, donde el ejército ucraniano le aplicó importantes derrotas a Rusia y a las milicias de las repúblicas de Donesk y Lugansk, a partir de la retomada de la ciudad de Balaklliia, ubicada al sur de Kharkov.

Aparentemente, los estrategas de la OTAN (Alianza del Atlántico Norte) vieron una brecha mientras los rusos se concentraban en el sur para contener el avance en dirección a Mykolaiv y Kherson, que aparentemente funcionó como un bluff para cubrir la ofensiva de Kharkov.

¿Rusia estaría sufriendo la repetición de la guerra de Finlandia de noviembre, cuando la entonces Unión Soviética tuvo una “victoria de Pirro”? Venció en marzo de 1940 pero al costo de casi 170 mil muertos, contra 26 mil muertos finlandeses. Ello llevó al propio Hitler a decir que solo habría que patear la puerta para que la estructura toda podrida se venga abajo.

Rusia retrocedió para reagruparse, como parte de su parsimonia en que busca no definir la guerra valiéndose de su superioridad o del envío de una fuerza mucho mayor.

Es evidente que Rusia también podrá volver a contraatacar y con mucha agresividad, pero todo parece depender de los cálculos diplomáticos y la preocupación para no desestabilizar la economía.

Ucrania es apenas una especie de intermediario; la verdadera guerra es con la OTAN (Organización del Atlántico Norte). En este caso, la extensión de la guerra implica en su transformación en una guerra nuclear, por lo menos, donde se usen armas nucleares tácticas.

La táctica militar de Rusia

La táctica militar rusa ha sido evitar las pérdidas y la retirada de sus tropas después de las pérdidas de Kupyansk e Izyum, que son centros muy importantes de suplemento militar por vía férrea.

Aparentemente, Rusia está retrocediendo hasta una línea defensiva desde donde pueda detener el avance del ejército de Ucrania en las condiciones de parálisis de las operaciones militares que será impuesta con la llegada del invierno.

La superioridad aérea y de artillería no ha sido suficiente para vencer. A pesar de haber destruido la industria militar ucraniana, ahora las armas vienen todas de la OTAN. Mientras Rusia ha mantenido el número de combatientes, Ucrania los ha aumentado sin importarle mucho las pérdidas que ha sufrido.

El imperialismo juega muy duro. Con la introducción de los HIMARS (High Mobility Artillery Rocket Systems) la situación tendió a equilibrarse.

En principio, el gobierno ruso tendría tres opciones militares. Emprender una rápida acción militar antes del invierno y recuperar los territorios recientemente perdidos; concentrarse en el Donbass y la región sur, durante el invierno, lo que parece la opción más probable; o movilizar oficialmente sus fuerzas, que hasta ahora prácticamente han actuado como apoyo de los militares del Donbass, con el objetivo de poner una fuerza militar a la altura de la creciente intervención de la OTAN. La primera y la tercera opción aparecen las menos probables porque el gobierno Putin busca evitar el desgaste interno que le podría venir con la movilización militar en masa, a parte de las relación con países que buscan jugar un papel de intermediarios entre el imperialismo norteamericano y el bloque Rusia-China, tales como Turquía, India, Vietnam o Indonesia por ejemplo.

Conforme llega el invierno, avanza la estabilización de las operaciones militares y los intentos del gobierno ruso de conseguir la paz, contra el imperialismo cada vez más queriendo sangre para huir de su mayor crisis histórica. Esto implica en que los más probable es que tanto Rusia como la OTAN se centren en mantener sus posiciones durante el invierno.

El gobierno Putin evita el desgaste interno y también mantener las relaciones con sus aliados.

Los “izquierdistas” que reclaman de la lentitud de la “operación militar especial” se olvidan que el gobierno Putin es un gobierno burgués que no actúa con el objetivo de liberar pueblos del imperialismo, sino para mantener sus ganancias y posiciones geopolíticas en alianza principalmente con China.

El imperialismo en la guerra en Ucrania

El imperialismo norteamericano y sus aliados europeos precisan de esta guerra como uno de los principales mecanismos para contener la agudización de la mayor crisis capitalista de todos los tiempos. Esta guerra es el inicio de otras o de la extensión de ésta.

Por esa razón, las “ayudas” al gobierno de Kiev continúan a todo vapor, tanto en la forma de ayuda financiera, armas y asesores. “Ayudas” entre comillas porque, de hecho, la guerra ya es entre la OTAN y Rusia.

Recientemente, el secretario de Estado, Antony Blinken en visita a Kiev, anunció la liberación de más US$ 2,8 mil millones en ayuda en armas, sumando más de US$ 15 mil millones en el gobierno de Biden.

El complejo industrial militar retomó sus lucrativas actividades con la guerra en Ucrania.

Las relaciones de los Estados Unidos y de la Unión Europea con Rusia están cada vez más difíciles pues no hay ninguna intención de retroceder en las sanciones y en la presión en todos los terrenos.

La reacción rusa tuvo en estos días como punto culminante el cierre definitivo, hasta que las sanciones sean levantadas, del envío de gas por medio del gasoducto North Stream 1. El impacto sobre Europa ha sido devastador.

El principal enemigo del imperialismo norteamericano es China. Esto ha sido declarado públicamente por varias de las principales figuras del gobierno de Biden.

China tiene el potencial de avanzar y dominar una parte importante del mercado mundial, en los sectores de punta.

El principal aliado de China es Rusia y es por esa razón que el imperialismo norteamericano le impuso, en la práctica, la guerra en Ucrania a Rusia.

Pero la disputa por el mercado mundial tiene como bastidor que el principal enemigo del conjunto de la burguesía son los trabajadores y la revolución. Nunca debemos olvidarnos de cómo se procesa la lucha de clases a partir de sus motores primarios y secundarios.

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