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La integración de Rusia al mercado mundial

La integración de Rusia al mercado mundial

A Rusia le cierran llave del gas y Europa se congela ante invierno que llega. Ese es el escenario al cual la guerra interburguesa somete a los pueblos. ¿Qué vendrá? ¿Cuál es el precio a pagar?

La integración de Rusia al mercado mundial era un proceso que fue abortado después de la Primera Guerra Mundial por causa de la Revolución.

Después de 1991, el proceso adquirió características muy contradictorias. El gobierno Putin pasó a integrar el G8 y hasta a intentar hacer parte de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Pero la política agresiva del imperialismo y el desarrollo de la lucha de clases en Rusia, lo acabaron empujando a posiciones nacionalistas.

VEA: Putin: el discurso de la declaración de guerra al imperialismo

El golpe de estado del Maidán, en 2014, era parte del avance del imperialismo contra Rusia después de haber incorporado a la Unión Europea y/o a la OTAN a la mayoría de los antiguos países del bloque de la antigua Unión Soviética. 

Europa Oriental pasó a ser usada como mano de obra barata para el imperialismo europeo. Pero el gran objetivo era y sigue siendo Rusia con su gigantesco territorio y sus enormes reservas de materias primas.

Aquí queda muy claro también que los procesos de dominación imperialista poco tienen que ver con el “multilateralismo” y la “democracia”. Mucho tienen que ver con medidas de fuerza, con un componente militar cada vez más importante.

Es un proceso muy contradictorio, donde las varias potencias buscan sacar ventajas en contra de los intereses de las demás potencias.

La política del imperialismo alemán para Rusia

Durante los gobiernos encabezados por Angela Merkel, el imperialismo alemán desarrolló el acercamiento con Rusia, con el objetivo de obtener energía y materias primas baratas, y al mismo tiempo, para fortalecerse ante las presiones impuestas por el imperialismo norteamericano.

La explosión de los gasoductos del NordStream representó el fin de esta política.

Para entender mejor la explosión del NordStream le recomendamos: NordStream Kaput!

Alemania ha sido un país ocupado por el imperialismo norteamericano desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La crisis provocada por la ruptura de las importaciones de energía barata de Rusia, obliga a Europa a importarla de los Estados Unidos, a precios más caros.

El efecto colateral es que la estabilidad de Europa llegó a su fin, principalmente el fin de Alemania como el corazón de Europa que pudo contener el ascenso de masas abierto desde el 2008.

La sumisión del nuevo gobierno alemán al imperialismo norteamericano se había revelado desde el impedimento para que entrara en funcionamiento el NordStream 2.

Estas contradicciones están llevando a la industria alemana a la quiebra. Se acumulan los detonadores de grandes levantes de masas en Europa.

La escalada de las contradicciones sólo puede resolverse por medio de la fuerza, no solo entre las potencias capitalistas, sino también entre las clases sociales antagónicas.

Una época de guerras y revoluciones

La definición de Lenin del imperialismo, como una época de guerras contrarrevolucionarias y revoluciones, está quedando cada vez más evidente.

La creciente debilidad estructural del capitalismo mundial, principalmente del imperialismo norteamericano, implica en el fortalecimiento de su agresividad superestructural.

Los mecanismos del control mundial impuestos por el imperialismo norteamericano se han debilitado. Eso quedó claro con el alineamiento de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos con Rusia, en la Opep (Organización Mundial de Petroleo) y el acercamiento a la CICA (Conferencia para la Interacción y Medidas para la Construcción de Confianza en Asia) y la OCX (Organización de Cooperación de Xanghai). El acercamiento de Turquía con Rusia y de la India con Rusia también revela el aumento de las contradicciones.

El creciente uso de monedas locales en el mercado mundial representa un importante golpe para la dictadura del dólar norteamericano, que aún representa el 75 % de las transacciones internacionales.

El desafío a esta dominación fue un de los principales factores que llevó a la guerra contra Iraq y contra Libia.

Obviamente, el imperialismo juega duro. Las durísimas sanciones contra China sobre los microchips revelan que la salida para el control del mercado mundial pasa por la guerra cada vez de manera más abierta.

El gobierno del fascista Trump no fue suficiente para enfrentar la crisis. El imperialismo precisaba de la guerra abierta y por eso escaló a su equipo de la guerra, disfrazado de defensa de las minorías.

Al final, ¿quiénes son los verdaderos fascistas?

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