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Por detrás de la reciente visita del canciller alemán a China

Por detrás de la reciente visita del canciller alemán a China

En una polémica visita a China, mucho se especuló en la prensa y se destacó que "Olaf Scholz le pidió a Xi Jinping que ejerza su influencia para terminar la guerra en Ucrania". Pero en realidad esta visita es más que eso, es la muestra del gran aprieto que están dejando

La visita del canciller alemán, Scholz, a Pekín es uno de los eventos más importantes de la política mundial después del inicio de la guerra en Ucrania.

La visita se dio en el contexto de la acelerada agudización de la crisis capitalista mundial.

En Alemania, que es una de las principales potencias industriales, hay el peligro de que la industria se vaya a la bancarrota.

La aplicación de la política impuesta por el imperialismo norteamericano de no usar el gas ruso y pasar a usar el LNG, gas líquido, de los Estados Unidos equivale a una sentencia de muerte por inanición.

Al mismo tiempo, la visita sucedió un poco antes de las elecciones de Medio Período en los Estados Unidos que elegirán la nueva Cámara de los Diputados y un tercio del Senado.

El Partido Republicano es el favorito para obtener la mayoría de ambas cámaras, con la predominancia del trumpismo y la promesa de retirarle la ayuda al gobierno de Ucrania y redireccionarla para resolver problemas domésticos.

El ejército ruso pudo contener los avances del ejército de Ucrania y comenzar una contraofensiva gradual.

La situación en Taiwán se estabilizó mientras el Oriente Medio parece un barril de pólvora, ahora con el componente inédito de las monarquías del Golfo Pérsico aproximarse de Rusia y China en contra de las órdenes inapelables anteriores del gobierno de los Estados Unidos.

Factores centrales de la visita

Mucho se especuló en la prensa mundial.

Entendiendo el desarrollo de la crisis capitalista es posible establecer algunas hipótesis.

Los industriales alemanes no pueden irse a la bancarrota simplemente mirando el barco irse a pique.

El canciller Scholz es un hombre de confianza del imperialismo norteamericano, de la misma manera que lo es la presidente de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen. Lo son aún más los miembros de la coalición de gobierno, el grueso del SPD (Partido Socialdemócrata), el Partido Verde y el FDP (Partido Democrático Libre). 

La derecha de la UDC (Unión Demócrata Alemana), de la ex canciller Angela Merkel, sigue una política más nacionalista y más vinculada a los industriales, a pesar que ahora el líder, Friedrich Merz es un ex presidente del mega fondo especulativo BlackRock en Alemania.

Es muy probable que el propio Scholz haya sido presionado por la Confederación de la Industria Alemana, que ya había enviado al ex canciller Gerard Schöred a Moscú.

El factor de negociación con Scholz son los casos de corrupción cuando él fue gobernador de Hamburgo entre 2011 y 2018.

No por acaso, antes del viaje a Pekín, el gobierno alemán permitió que la empresa china Cosco pasará a controlar 25% del puerto de Hamburgo, el principal del país.

La burguesía alemana precisa mantener las relaciones con los chinos que se han transformado en los principales socios comerciales, con aproximadamente 200 mil millones de euros anuales entre importaciones y exportaciones.

Si la industria alemana pierde no solo el gas ruso barato sino también el mercado chino puede declararse en bancarrota, principalmente con el aumento de los costos de las materias primas y de la mano de obra en Europa Oriental, que funciona como fuente de piezas e insumos.

China necesita la relación con la burguesía alemana porque la presión del imperialismo norteamericano se ha vuelto muy dura. Las sanciones se han vuelto cada vez más draconianas y en constante aumento.

La guerra en Ucrania es otro factor importante. Tanto las burguesías alemana como la china precisan de una cierta estabilidad para poder desarrollar sus negocios.

La industria alemana precisa de algún tipo de paz para poder usufructuar nuevamente del gas y petróleo rusos baratos que durante décadas estuvo en la base del suceso económico alemán.

El problema es que conforme la crisis capitalista mundial avanza sin parar, la guerra acaba transformándose en el principal factor de “salida” de la mayor crisis de la historia, principalmente para el imperialismo norteamericano que necesita mantener su control del mercado mundial.

Hasta ahora nunca el mercado mundial ha sido dividido de manera importante a no ser por medio de sangrientas guerras.

El Nuevo Camino de la Seda chino

El Nuevo Camino de la Seda es uno de los pilares más importantes de la política china, junto con el desarrollo tecnológico. Ambos pilares han desatado la guerra económica de los Estados Unidos contra China.

El Nuevo Camino de la Seda implica en el envío de mercancías baratas a Europa, principalmente para Alemania, y la importación de productos de alta tecnología.

Para producirlas, China ha incorporado a varios países en las cadenas productivas.

Después del XX Congreso del Partido Comunista Chino, se convirtió en política oficial el desarrollo de las relaciones con Alemania, Singapur, Vietnam y Pakistán de manera prioritaria.

Singapur es un centro financiero y tecnológico muy importante en Asia. China acabó de firmar 19 acuerdos bilaterales más y varios de ellos en el sector de tecnología.

Vietnam intenta balancear las relaciones entre los Estados Unidos y China, a pesar de las serias disputas territoriales en el Mar del Sur de China. La mudanza de muchas industrias manufactureras de China a Vietnam tiene su peso, a parte del peso del comercio bilateral y con la ASEAN (Asociación de los Países del Sudeste Asiático).

En Pakistán, acabó de suceder un golpe de estado blanco, impulsado por los Estados Unidos, contra el ex primer ministro Imran Khan, que estaba muy vinculado a Rusia y a China. Las altas inversiones y la ubicación geográfica, a parte de funcionar como un punto de balance de las presiones de la India, hacen que las relación con Pakistán sean muy críticas para el gobierno chino.

El CPEC (Corredor Económico China-Pakistán) representa una inversión de US$ 60 mil millones y tiene una importancia estratégica para el gobierno chino; le permite driblar embargos navales en el recibimiento de energía de Oriente Medio.

En el próximo período, la agudización de la crisis capitalista deberá ser el factor clave de la situación política. Las contradicciones intercapitalistas tienden a exacerbar, lo que no excluye los acuerdos.

La novedad será la agudización de la lucha de clases entre las clases sociales antagónicas, con la entrada de los trabajadores organizados en la escena política.

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1 comentario en «Por detrás de la reciente visita del canciller alemán a China»

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