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LA DECLARACIÓN DE GUERRA: NO MÁS ENVÍOS DE CHIPS A CHINA

LA DECLARACIÓN DE GUERRA: NO MÁS ENVÍOS DE CHIPS A CHINA

No hay que darle demasiada vuelta al asunto, prohibir el envío de chips de EEUU a China es una declaración de guerra. La nueva serie de sanciones estadounidenses, deja en claro para todos los escépticos: se acabó el mundo del libre comercio neoliberal.

La prohibición de la venta de microchips y las herramientas para su fabricación, por los Estados Unidos, tiene como objetivo ahogar el desarrollo tecnológico de China, pues representa uno de los mecanismos para el control del mercado mundial por parte del imperialismo.

El objetivo es enlentecer el avance chino en el 5G y 6G, en la Inteligencia Artificial, en la computación Quantum, en la computación avanzada. No solo fueron afectadas las exportaciones de tecnología que China no es capaz de producir, microchips debajo de los 4nm y las máquinas para producir chips, que es un monopolio de la holandesa ASML en la producción de EUV (Litografía extrema ultravioleta). También fueron prohibidos los equipos de 16nm y otros chips avanzados como los FinFET (con tiempos de conmutación significativamente más rápidos y una densidad de corriente más alta que la tecnología plana CMOS)

Los Gate-All-Around, y las memorias más avanzadas, como las NAND (no precisan de energía para mantener los datos) con 128 capas y DRAM con 18nm half-pitch.

Con las últimas sanciones, el objetivo es reducir la participación de China en sectores manufactureros de segundo nivel, como el sector automovilístico.

La política es muy agresiva y equivale a una declaración de guerra.

NVIDIA, la multinacional especializada en el desarrollo de unidades de procesamiento gráfico, continua con su envio de material a China. Según Reuters, se trata de ofrecer productos alternativos a los que han sido prohibidos por Estados Unidos. Y no se trata de un movimiento sencillo, porque ha tenido que fabricar chips especialmente diseñados para China.

Y es que esto no se trata de quien le cae bien a quien, todo tiene que ver con puros negocios. De acuerdo a The Wall Street Journal, las restricciones podrían hacer perder a NVIDIA hasta 400 millones de dólares por trimestre.

Hasta hoy en día, nunca hubo una división importante del mercado mundial a no ser por la vía de la victoria militar.

China precisaría de por lo menos cinco a 10 años para equilibrar, pero estamos de frente a una carrera de vida o muerte para las potencias capitalistas.

¿Qué hará China?

El trimestre pasado es el primer trimestre, de los últimos nueve, en que Huawei, una de las empresas chinas más afectadas por las sanciones pudo tener ganancias significativas re-enfocando los negocios. Mientras tanto, otras 31 empresas chinas de alta tecnología fueron puestas por los Estados Unidos en la lista negra más estricta.

Como se trata de una lucha de vida o muerte, China no tiene otra opción a no ser sobrevivir.

China invertirá lo que pueda en desarrollar su propia tecnología. Aumentará los esfuerzo para adquirir tecnología en el mercado negro. Se aproximará de Europa, principalmente de Alemania, que está siendo condenada a tener su industria destruida por las presiones políticas impuestas por los Estados Unidos.

China evidentemente tiene su desarrollo en varios sectores afectados. Intenta someterse a las presiones del imperialismo norteamericano, pero encuentra enormes dificultades debido a la agresividad.

El subsidio de US$ 52,7 mil millones del gobierno Biden para los fabricantes de microchips apenas resuelve una parte del problema.

La otra parte del problema es que el mercado de microchips mueve más de US$ 500 mil millones, que la expectativa es que crezca para US$ 1 billón en 2030 y que China será responsable por el 40%.

La supuesta “democracia” y el supuesto “libre mercado” no son más que la brutal dictadura de la burguesía en su búsqueda por las mayores ganancias.

En este momento, las contradicciones de clase más evidentes son las existentes entre las burguesías dominantes de los principales países capitalistas.

Conforme la crisis capitalista continúa avanzando, crece de manera insoportable la presión sobre los trabajadores y las masas. Ese es el combustible que inevitablemente los pondrá nuevamente en movimiento, como ya empezó a aparecer en varios países, principalmente los europeos.

Un nuevo y brutal estallido capitalista está cada vez más cercano. La burguesía intenta contenerlo con guerras y dictaduras; pero éstas andan de la mano de las revueltas y las revoluciones.

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