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Del Trumpismo al fascismo institucionalizado

Del Trumpismo al fascismo institucionalizado

Trump consiguió imponer algunos gobernadores, senadores y diputados, pero hubo una presión muy grande para evitar la victoria del trumpismo. ¿Por qué? ¿No sería la salida de la crisis? ¿Que es lo que no nos dicen a la ligera?

En las recientes elecciones de Medio Período en los Estados Unidos, el Partido Republicano perdió por muy poco la posibilidad de controlar el Senado (50 a 49) y ganó por un margen menor a lo esperado el control de la Cámara de los Diputados (218 a 206).

Trump consiguió imponer algunos gobernadores, senadores y diputados, pero hubo una presión muy grande para evitar la victoria del trumpismo.

La prensa burguesa ha desarrollado una fuerte campaña en el sentido de que Trump sería un “peligro para la democracia” y que el Partido Republicano debía deslindarse del trumpismo.

El favorito de la burguesía imperialista como candidato presidencial del Partido Republicano a las elecciones de 2024 es el recién elegido gobernador de Florida, Ron De Santis, contra Donald Trump que ya lanzó su precandidatura.

Algunos grandes empresarios ya le quitaron el apoyo a Trump y lo están direccionando principalmente a Ron DeSantis, como el mega empresario de las comunicaciones Murdoch y el fundador de BlackStone, Stephen Schwarzman, un gran especulador financiero de los fondos de pensión.

El diputado Kevin McCarthy ganó una votación secreta, por 188 a 31 votos, para ser nombrado como el candidato a Vocero de la Cámara de Diputados, cargo que ha sido ocupado por Nancy Pelosi hace casi 20 años.

Eso significa que el nuevo vocero podrá ser McCarthy, pero desde que consiga el apoyo de un cierto número de diputados del Partido Demócrata, para completar los 218 votos.

Por detrás, la burguesía estupefacta con su mayor crisis de todos los tiempos

La mayor crisis capitalista mundial de todos los tiempos avanza sin parar. La burguesía ha intentado varios mecanismos para contenerla, pero sin suceso. Los volúmenes de capitales ficticios/ especulativos son gigantescos y de ellos todas las grandes empresas dependen umbicalmente. Su apuesta cada vez mayor como “salida” a su crisis es la guerra.

El trumpismo se mostró útil durante un período en la contención del movimiento de masas, ganando penetración en el movimiento de masas, pero conforme las ganancias empezaron a declinar, aproximadamente a partir de 2018, se mostró insuficiente. Se hacía necesario un cambio de política.

Ese cambio vino con la imposición de los nuevos “Señores de la Guerra” en 2020, disfrazados de “identitarios”, supuestos defensores de las mujeres, negros, gays, inmigrantes.

El trumpismo, así como el Bolsonarismo en Brasil y el fascismo en Europa, le es de extrema utilidad a la burguesía en la disputa por el control y la contención del movimiento de masas.

Pero en este momento, el peligro principal no viene de un movimiento de masas en ascenso que le amenace su dominación.

Por ese momento, la política ha sido fortalecer esos movimientos de masas en las calles pero dejarlos latentes, institucionalizando los movimientos fascistas.

El propio gobierno Trump desde el 2018 fue integrado por elementos de la confianza de la burocracia del estado, directamente controlada por la burguesía imperialista y que eran anti Trump.

El capitalismo vive con las leyes que lo rigen cada vez más tensionadas. La propiedad privada sobre los medios de producción es incompatible con la alta socialización de la producción, el aumento sin parar de la riqueza en mano de un puñado de super grandes capitalistas y la obscena ampliación de la pobreza para la enorme mayoría de la población.

El aumento de la presión y la represión para mantener el sistema y las ganancias ha provocado el ascenso del movimiento de masas, especialmente en Europa.

El capitalismo maniobra muchísimo, pero es incapaz de superar sus contradicciones intrínsecas. Es eso lo que conduce a la agudización de la lucha de clases y a la entrada en escena del gran peso pesado que ha estado bastante ausente en las últimas décadas, los trabajadores organizados.

Nosotros, como verdaderos revolucionarios, tenemos el deber de enfocarnos en organizar el movimiento de trabajadores y de masas que tiende a ascender en todo el mundo en el próximo período.

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