El Premio Nobel de Economía y la mayor crisis del capitalismo mundial

El Premio Nobel de Economía y la mayor crisis del capitalismo mundial

¿Por qué conceder el Nobel de economía para una política "innovadoramente" antigua?

El Premio Nobel de 2022 le fue otorgado a Ben Bernake, Douglas Diamond y a Philip Dybvig por modelos para el sistema financiero superar la crisis.

El Modelo Diamond-Dybvig fue comenzado a ser elaborado en la década de 1980. En su base está la política de los grandes bancos que deben enfrentar la necesidad de los clientes de tener acceso inmediato a sus recursos mientras los bancos precisan prolongar los plazos lo más lejos posible. Ahí entra el gobierno como fiador de los bancos.

Es la clásica política de «las Muy Grandes Para Quebrar», que es aplicada por los principales gobiernos al servicio de los grandes capitalistas y que ha transformado la economía actual en un verdadero casino financiero especulativo.

Diamond y Dybvig son profesores “neoliberales” conocidos. Pero lo que más llama la atención es que los mafiosos del Premio Nobel se lo otorgaran a nada menos que a Bernake, quien fue el responsable por la tentativa de controlar el colapso capitalista de 2008.

Parece una broma de mal gusto, aunque no lo es, pues se trata de que la política de la burguesía para salir de su mayor crisis de todos los tiempos es más de las mismas políticas fracasadas de los últimos años. Por esa razón, ahora apuesta en la guerra.

Como parte de lo estupefacto de la situación está la declaración pública de Bernake de 2014: “El problema con el QE es que funciona en la práctica, aunque no funcione en la teoría”. El QE (quantitive easing), o alivio cuantitativo, consiste en la compra por el valor lleno de los títulos podridos de la especulación financiera, de la cual participan todas las grandes empresas, que en el mercado valen mucho menos.

¿Qué hay detrás de este premio?

La agudización de la crisis capitalista ha agotado la obtención de ganancias de la producción real debido al agotamiento histórico del sistema capitalista.

La ley de la tendencia a la baja de la tasa general de ganancia debido al aumento en la composición orgánica del capital actúa más fuertemente que nunca. Fue analizada en detalle por Karl Marx en su obra maestra, El Capital, e implica en el aumento de máquinas y el capital fijo, y una disminución de mano de obra, proceso que es promovido por la propia competencia y demás mecanismos de funcionamiento del capitalismo.

La crisis petrolera capitalista de 1974 puso fin a los llamados “años dorados” del capitalismo.

El llamado “neoliberalismo” ha sido el intento de reducir los gastos estatales que fueron la base del llamado estado de bienestar, implementado en los países desarrollados después de la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de contener el avance de las masas trabajadoras. Desde entonces, el parasitismo financiero ha crecido exponencialmente.

Tras el colapso capitalista de 2007-2008, que aún no se cerró, se hizo evidente que los mecanismos artificiales para generar altas tasas de ganancia estaban agotados: la especulación bursátil, la burbuja de Internet, la especulación inmobiliaria y los derivados financieros, que hoy mueven alrededor de 40 veces el PIB mundial sobre mecanismos de apuestas y contra-apuestas que hacen del mundo un verdadero casino.

El intento de contener la agudización de la crisis capitalista mundial sobre gigantescos volúmenes de recursos públicos, con la promoción artificial del consumo, sustentando prácticamente toda la especulación financiera, se agotó a partir de 2012.

Las políticas de los estados burgueses semifallidos han sido “más de lo mismo”, a falta de alternativas, y el Premio Nobel de Economía referenda precisamente esas políticas parasitarias.

Es por la profundidad de la crisis que la burguesía apuesta a la guerra como “salida”. La salida de las masas debe ser enfrentar la guerra y la explotación del capital.

Los próximos levantes de masas deben ser espontáneos y el papel de los revolucionarios es actuar en ellos para direccionarlos.

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