El intento de contener la revolución boliviana con Carlos Mesa

El intento de contener la revolución boliviana con Carlos Mesa

Desmistificando el derrocamiento de Sánchez de Lozada en #Bolivia, como forma de contener la revolución Boliviana.

Con la caída del sanguinario Sánchez de Lozada en 2003, finalizaba la primera etapa de la nueva revolución boliviana. Sánchez de Lozada fue reemplazado por otro «neoliberal», el exvicepresidente Carlos Mesa. 

El “nuevo” gobierno fue el punto de apoyo de la contrarrevolución contra el pueblo. La COB, Evo Morales y Felipe Quispe defendieron la «salida constitucional» y el reemplazo de Sánchez de Lozada por su vicepresidente, Carlos Mesa.

La cabeza ideológica del golpe democratizador, y principal organizadora, fue la Iglesia Católica. La curia boliviana fue la primera «institución» de poder establecida en solicitar la «salida» de Sánchez de Lozada, a pesar de que el vicepresidente Mesa aún no ha renunciado.

Las direcciones del movimiento de masas – COB, IPM de Felipe Quispe y MAS de Evo Morales- se sumaron a la lucha con el objetivo no de forzar la salida de Sánchez de Lozada, sino de negociar con el gobierno la revocatoria (o modificación) del Decreto de Exportación de Gas . 

El MAS recién entró a la lucha (y parcialmente) a partir del 10 de octubre de 2003, tres semanas después del inicio de la movilización. 

Sólo la radicalización del movimiento contra las masacres puso en la agenda la caída del presidente. Por unanimidad, estas direcciones llevaron a la caída «constitucional» de Sánchez de Lozada. 

No tenían una estrategia revolucionaria (lucha por un gobierno obrero-campesino), sino democratizadora, que se tornó contrarrevolucionaria antes de la transformación de las movilizaciones en revolución.

La COB dispuso el «retiro» de los trabajadores movilizados a sus distritos, la suspensión del paro general y el levantamiento de los bloqueos en el sector Ampliado, realizados el fin de semana anterior.

El apoyo del MAS al «nuevo» gobierno fue abierto y directo. “El MAS, a través del diputado Antonio Peredo, calificó de positivo el mensaje de Mesa ‘porque capta lo que la gente está esperando’… (Peredo) explicó que su partido determinó un cambio de conducta para apoyar al presidente en acercamientos positivos al país y, a medida que se den, se implementarán con apoyo incondicional…» (El Diario, La Paz, 18/10/03).

El derrocamiento de Sánchez de Lozada, por tanto, no fue una victoria de las masas porque el poder político fue usurpado por sus enemigos «democráticos», que pretendían utilizarlo para hacer retroceder la revolución.

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