Japón seguirá tirando basura tóxica de Fukushima al Oceano

Japón seguirá tirando basura tóxica de Fukushima al Oceano

Adivina adivinador, ¿ lo que uno de los países, ejemplo de desarrollo del sistema capitalista, nos tiene para ofrecer? Exatamente esto, ¡cancer de intestino a nivel mundial!

De acuerdo con el artículo publicado en The Guardian, el 13 de janeiro de 2023, bajo el título “Fukushima water to be released into ocean in next few months, says Japan”, el gobierno japonés decidió que la empresa de electricidad Tepco puede continuar tirando desechos nucleares tóxicos de la central nuclear Fukushima al Océano. https://www.theguardian.com/environment/2023/jan/13/fukushima-water-to-be-released-into-ocean-in-next-few-months-says-japan

En agosto de 2011, el gobierno japonés había reforzado la promesa de abandonar la energía nuclear en el contexto de la profunda crisis que generada por el desastre nuclear de Fukushima.

El primer ministro Naoto Kan declaró en el Parque de la Paz de Hiroshima que «el accidente nuclear [de Fukushima] a gran escala y de larga duración generó pérdidas radiactivas, lo que preocupa a Japón y al mundo entero». “Haré que Japón sea menos dependiente de la energía nuclear, con el objetivo de estructurar una sociedad que no dependa de generar energía de este tipo”.

Era la primera vez desde el desastre de la central atómica de Chernobyl en 1986 que se hacía referencia, en ese acto, al uso civil de la energía nuclear.

El origen del accidente de la planta de Fukushima está relacionado con la política de los monopolios que obtenían altas ganancias especulando con las acciones de Tepco (Tokyo Electric Power Company), operadora de la planta.

La construcción había sido realizada por un consorcio liderado por General Electric y Toshiba, y tenía como objetivo la construcción de centrales nucleares baratas, para lo cual se dejaron de lado las normas y las inversiones en seguridad. Informes de expertos del gobierno y de Tepco ya habían señalado fallas en este sentido, y fueron ignorados. En Estados Unidos se construyeron más de 25 centrales nucleares siguiendo modelos similares a la planta de Fukushima.

En manos del capitalismo parasitario, los avances científicos que tendrían el potencial de ser grandes palancas del progreso social se convierten inevitablemente en factores contrarios al progreso social por los obstáculos que representa el proceso de reproducción ampliada del capital que tiene en su base la propiedad privada de la medios de producción y la explotación del trabajo asalariado.

“Libertad” e “igualdad” siempre han representado, en la práctica, para la burguesía, la libertad de comprar y vender, más allá de toda palabrería intelectual. En la etapa actual de parasitismo del capitalismo, la “libertad” representa el despojo a gran escala de las masas trabajadoras por parte del puñado de grandes capitalistas que dominan el mundo.

El aumento de las desigualdades sociales ha batido todos los récords históricos en los últimos años: junto a los conocidos multimillonarios y las fortunas camufladas de las 157 familias más poderosas, tenemos más de mil millones de personas viviendo en la pobreza extrema, enfermedades ya erradicadas que han reaparecido, la proliferación de guerras y la escalada de la especulación financiera a niveles nunca imaginados.

El Estado burgués ha incrementado exponencialmente su estructura policial y represiva. La democracia no es más que una política que puede transformarse fácilmente en una dictadura fascista mediante un simple cambio de política, ya que la esencia del estado burgués actual es fundamentalmente policial y fascista.

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