Imperialismo en América Latina: Saqueo, Revuelta y la Batalla por la libertad

Imperialismo en América Latina: Saqueo, Revuelta y la Batalla por la libertad

A pesar de los fondos públicos desde 2007, las leyes del capital generan tensiones, obstaculizando la reproducción ampliada; los grandes carteles recurren a especulación, explotación laboral y conflictos armados en su desesperado intento de expandirse.

En medio de la mayor crisis capitalista mundial de todos los tiempos, las tasas de ganancias de las super grandes empresas se han desplomado desde 2012, en un proceso que venía acentuándose desde la década de 1960. 

Debido al tensionamiento de las leyes del capital, la abundancia de fondos públicos que les fueron transferidos desde 2007 no ha sido suficiente para que la reproducción ampliada del capital suceda de manera tranquila. Los grandes carteles ya no consiguen expandirse si no es por medio de la especulación, el trabajo esclavo, los ataques brutales en contra de los trabajadores y los pueblos oprimidos, y principalmente las guerras.

– Implementación de la robótica, especialmente en China, reduciendo la dependencia de la mano de obra y exacerbando las contradicciones debido al incremento de la composición orgánica del capital. 

– Aprovechamiento de la «pandemia» mediante la imposición de estados de sitio y la inyección masiva de fondos a grandes empresas, generando el aumento exponencial del endeudamiento generalizado.

 – Escalada vertiginosa de la deuda pública de los Estados Unidos, que ha pasado de cero en 1776, a 2,5 billones de dólares en 2002, alcanzando los 20 billones durante el mandato de Trump, y actualmente superando los 34 mil millones de dólares. Y situaciones similares suceden en todos los países imperialistas.

Son los estertores del sistema capitalista mundial, donde el aumento de la tecnología en la producción erosiona el uso de la mano de obra, que está en la base de la generación del valor y las ganancias.

Las guerras como salida capitalista a su crisis

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A pesar del desastre que supone la guerra en Ucrania para los Estados Unidos y la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), los gastos militares han funcionado como un motor para el nuevo respiro de la economía estadounidense. 

La guerra, aunque perjudicial en términos estratégicos, ha sido instrumentalizada para impulsar sectores específicos de la economía a través de inversiones masivas en el complejo militar-industrial, mostrando cómo la geopolítica se entrelaza con los intereses económicos.

La guerra como la «solución» impulsada por el imperialismo norteamericano para paliar su mayor crisis histórica tiene dos objetivos claros: primero, la derrota de su principal rival, China, para lo cual se contempla incluso el uso de armas nucleares, según han afirmado altos funcionarios de los Estados Unidos. Segundo, busca sofocar la revolución mundial y prevenir la caída del capitalismo.

En el contexto de la agudización de la mayor crisis capitalista de todos los tiempos, América Latina se ve inundada por considerables flujos de capitales golondrinas, deseosos por las tasas de lucro más altas del Planeta.

El Plan Cóndor 2.0 contra América Latina

En la Reunión Cumbre de Seguridad celebrada en Quito en septiembre de 2022, en la que participaron la CIA, el Mossad, el Pentágono y varios ministros de defensa, Estados Unidos impuso un nuevo PLAN CÓNDOR como parte de una nueva DOCTRINA MONROE. Esta política tiene un único propósito: aumentar el saqueo de la región con un desprecio absoluto por los trabajadores y los pueblos explotados, aumentando a su paso el caos, la devastación y un desdén total por las vidas humanas que son sacrificadas en su voraz camino.

Los medios de control de la población se están acrecentando con la consolidación de los estados narcoparamilitares, que ganan terreno en América Latina. Colombia, Perú y México son los principales exponentes, aunque su presencia también se extiende en Ecuador, Chile, Brasil y otros países.

La represión para robarnos nuestros recursos solo aumenta, pero en países como Perú, Colombia y Chile destacan por su brutalidad, sirviendo como modelos a seguir para imponer políticas similares en el resto de la región.

El imperialismo necesita para su sobrevivencia intensificar el saqueo, lo que genera condiciones propicias para levantamientos y revoluciones.

El colchón de control social se debilita con el empobrecimiento de la clase media y la desarticulación de las burocracias sindicales y de movimientos sociales, así como de los partidos políticos.

En este contexto, todas las contradicciones sociales experimentan un crecimiento exponencial.

Las tareas de los revolucionarios y los luchadores sociales

Estas condiciones plantean desafíos significativos para los revolucionarios, quienes tienen el desafío y el deber de encarar estas tareas:

I) Comprender la situación política en su complejidad y desarrollo contradictorio.

II) Elaborar políticas, sobre los análisis científicos de la realidad, orientadas a organizar los trabajadores y el movimiento de masas, de acuerdo con su estado de espíritu.

III) Divulgar las políticas por medio de un trabajo de agitación y propaganda bien estructurado. 

IV) En ese trabajo que está orientado a organizar el movimiento de masas, desenmascarar las maniobras de las clases dominantes en la gestión de crisis capitalista.

V) Orientar la política hacia las grandes masas populares, agrupando y direccionando a los trabajadores y a los sectores oprimidos para la lucha contra las clases dominantes locales y el imperialismo.

VI) Reforzar el internacionalismo en la lucha.

En este momento crucial de crisis, la historia nos insta a desempeñar nuestro papel histórico, emanciparnos de las opresiones generadas por el capitalismo y su propiedad privada, liberando a toda la humanidad de la explotación del capital.

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