Mucho más allá de la guerra contra Yemen

Mucho más allá de la guerra contra Yemen

La desestabilización aún mayor del Mar Rojo, afecta no sólo a Israel sino en primer lugar al comercio entre China y Europa que transita por esa región casi US$ 800 mil millones anuales.

La guerra en contra de los Houthis, que controlan las regiones más importantes de Yemen, promovida por los imperialistas estadounidenses y británicos se ha realizado a sabiendas de que poco se podría hacer para controlarlos, a parte de meterle más leña a la hoguera de la desestabilización del Oriente Medio.

El imperialismo precisaba reducir un poco la desmoralización de la derrota sufrida en la guerra en Ucrania y la incapacidad para controlar a la Resistencia palestina y de la región.

Pero los problemas van más mucho más allá.

La desestabilización aún mayor del Mar Rojo, afecta no sólo a Israel sino en primer lugar al comercio entre China y Europa que transita por esa región casi US$ 800 mil millones anuales.

O sea, la operación militar imperialista impacta en primer lugar a su enemigo principal, a la potencia emergente, China.

Al mismo tiempo, la incapacidad de los sionistas israelíes de derrotar a la Resistencia palestina y de los países de la región, ha llevado a la retirada de varias brigadas de Gaza.

El saldo para los sionistas no ha podido ser peor, principalmente en lo que se refiere a la imagen de la supuesta única democracia del Oriente Medio y al fortalecimiento de la Resistencia y del odio de los pueblos árabes.

Las potencias imperialistas enfrentan su mayor crisis histórica con un acúmulo creciente y obsceno de capitales ficticios/ especulativos.

La crisis de 2008 no se ha cerrado y en varias ocasiones, principalmente en 2019 y a finales de 2021 estaba para estallar nuevamente, debido a la incapacidad de los súper grandes carteles para generar ganancias.

Las guerras contrarrevolucionarias representan la principal salida para la crisis capitalista y es el principal mecanismo para disputar el mercado mundial.

Por medio de los estados de sitio, las cortes marciales y la aceleración de la producción militar buscan mantener una cierta estabilidad económica y contener el movimiento de masas.

Esa política conduce a una gran guerra mundial que en la actual etapa política sólo puede ser una guerra nuclear.

Los trabajadores y los pueblos oprimidos, y en primer lugar los revolucionarios consecuentes tenemos el deber de enfrentar esa política de organizar la resistencia de las masas.

En el caso de América Latina el punto de partida es una política defensiva para enfrentar el Plan Cóndor 2.0, como parte de la nueva Doctrina Monroe, impuesto por los Estados Unidos y transformado en la política oficial a partir de la II Reunión Cumbre de Seguridad realizada en Quito, Ecuador en septiembre de 2022.

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