Día Internacional de Conmemoración  en Memoria de las Víctimas del Holocausto: «Un holocausto no justifica otro»

Día Internacional de Conmemoración  en Memoria de las Víctimas del Holocausto: «Un holocausto no justifica otro»

Un holocausto no justifica otro". Hoy, instamos a la solidaridad internacionalista y a la defensa irrestricta de los derechos humanos fundamentales, exigiendo un alto al fuego en Gaza, el fin del sionismo y la ocupación, y la no instrumentalización del Holocausto para justificar acciones que perpetúan horrores.

Día Internacional de Conmemoración

En el contexto actual de reflexión sobre el Holocausto, es imperativo considerar las palabras del ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, en 2008, justificando la matanza de palestinos en la Franja de Gaza. La declaración de Barak, al perseguir a supuestos «terroristas» de Hamas, resalta la peligrosa tendencia de algunos gobiernos que son los verdaderos terroristas, a utilizar pretextos para encubrir acciones que violan los derechos humanos fundamentales.

La histórica práctica de bajo los parámetros de “derechos humanos” violar derechos humanos. Una política propia del imperialismo y sus aliados.

En este día, 27 de enero de 2024,  reafirmamos la premisa de que «Un holocausto no justifica otro». Es responsabilidad de la llamada «comunidad internacional», pero en primer de los pueblos del mundo, asegurar que los pretextos no se conviertan en excusas para la perpetuación de atrocidades. 

Esta fecha histórica, nos invita a mirar hacia el pasado con respeto, haciendo memoria las atrocidades cometidas durante uno de los capítulos más oscuros de la humanidad. Sin embargo, no podemos hablar de “memoria” como una palabra vacía. No podemos permitir que el recuerdo de aquellos terribles eventos, se convierta en un pretexto para la discriminación, la intolerancia o la violencia contra cualquier grupo de seres humanos.

La crueldad descrita, con aviones de guerra lanzando bombas, incluso bombas de fósforo blanco, prohibidas por la Convención de Ginebra, indiscriminadamente y en completa impunidad, ha sido llevada a cabo sobre la población civil, donde los principales blancos han sido niños y mujeres, probando armamento nuevo, como si se tratara simplemente de un laboratorio para facilitar su comercialización. 

La llamada «comunidad internacional», o sea los gobiernos burgueses, a menudo, encuentra pretextos para justificar su indiferencia, ya sea a través de la retórica de la lucha contra el «terrorismo» o de otras excusas igualmente demagógicas. El uso de tales pretextos para encubrir atrocidades, sólo perpetúa la impunidad y socava la búsqueda de verdad y justicia.

La ocupación fascista-colonial y la limpieza étnica en Palestina, se han visto agravadas por la falta de una solución justa. La referencia a la Resolución 181 de la ONU, que estableció el Estado de Israel, destaca la importancia de cumplir con acuerdos internacionales y de buscar una solución que respete los derechos humanos y devuelva la dignidad al pueblo palestino.

Es imperativo señalar que la crítica hacia el accionar del Estado de Israel -autodenominado como Estado Judío- y su política para con Palestina, no es exclusiva de sectores externos. Entre los propios israelíes, así como en ciertas comunidades judías en el territorio e internacionalmente, existen voces críticas y antisionistas que levantan la consigna del «No en nuestro nombre». Estos judíos conscientes rechazan la instrumentalización de la memoria histórica del Holocausto como una justificación para el exterminio del pueblo palestino.

El sionismo hegemónico, es un proyecto colonial e imperialista. En primer lugar del colonialismo europeo y posteriormente del imperialismo estadounidense, para controlar con violencia y genocidio la región y apropiarse de sus bienes naturales. De hecho es una creación de finales del siglo XIX, que facilitó la emigración de judíos europeos a Palestina, principalmente sionistas, que acabaron recibiendo todo el arsenal del Imperio Británico cuando éste se retiró de la Palestina histórica, al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Benjamín Netanyahu, el Primer Ministro de Israel, al ser el jefe de la entidad sionista con un gobierno de extrema derecha, “olvida” la íntima relación que existió entre el nazismo y el sionismo durante la Alemania hitleriana. Desde la subida al poder de Hitler en 1933, el Nacional Socialismo apoyó significativamente el proyecto sionista de emigración judía a Palestina. Este apoyo incluyó colaboración con las SS en la emigración judía y la entrega de armamento a colonos judíos para atacar a la población árabe palestina.

Resulta esclarecedor el episodio de Leopold von Mildenstein, un importante oficial de las SS, y Kurt Tuchler, representante de la Federación Sionista alemana, realizando juntos un recorrido por Palestina en 1934. Von Mildenstein, al regresar, elogió en una serie de artículos el desarrollo de los asentamientos judíos en Palestina en el periódico nazi «Der Angriff» de Goebbels. Esto culminó en la emisión de una medalla conmemorativa que mostraba la esvástica nazi y la estrella de David, simbolizando la alianza entre el sionismo y el nazismo.

El hecho de que grupos terroristas judíos como la Haganah y el Lehi colaboraran activamente con el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de conocer las masacres y deportaciones de judíos, refleja la cercanía de la relación entre el sionismo y el nazismo. La oposición de comunidades judías, tanto ortodoxas como seculares, al sionismo y al establecimiento del Estado de Israel, destaca también la diversidad de perspectivas dentro del judaísmo, así como también confirma que el sionismo nada tiene que ver con el judaísmo y por ende, con la justificación e instrumentalización que se hace del holocausto nazi. Más bien tiene que ver con la dominación por parte de grandes potencias de los centros de poder de bienes naturales preciados e intereses geopolíticos en ese territorio, para el mercado mundial. 

El intento de Netanyahu de reescribir la historia, evidencia la apología de las raíces ideológicas de su propio partido, el Likud, fundado bajo la inspiración de Zeev Jabotinsky, admirador de la Alemania nazi y del fascismo italiano. La conexión entre el sionismo y el nazismo, revela una historia compleja de gran cercanía política, ocultada por las potencias imperialistas y el sionismo.

«Un Holocausto no justifica otro». Es responsabilidad de todos exigir un alto al fuego inmediato en Gaza, un fin inminente del sionismo, la ocupación y el régimen de apartheid en territorio palestino, el fin de la instrumentalización del trauma del Holocausto como justificación para el exterminio del pueblo palestino y la criminalización del derecho a la resistencia por parte de las grandes potencias financistas de las guerras. 

Es hora de alejarnos de la manipulación de tragedias pasadas para justificar acciones que perpetúan horrores y abogar por la solidaridad internacionalista y por una defensa irrestricta de los derechos humanos fundamentales. 

  • Red por la Amnistía Irrestricta y la Defensa de los Derechos Humanos y Fundamentales
  • Coordenadoria antiimperialista Nuestra América
  • Comitê antiimperialista general Abreu e Lima
  • Coordinadora por Palestina
  • Judíxs Antisionistas contra la Ocupación y el Apartheid

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