Europa cercana a una gran guerra

Europa cercana a una gran guerra

Casi cinco meses de ejercicios militares representan, en la práctica, el reposicionamiento de tropas de la OTAN en Europa con el objetivo de enfrentar a Rusia después del colapso de los fantoches nazifacistas de Ucrania.

La OTAN [Organización del Tratado del Atlántico Norte] se encuentra desarrollando los ejercicios militares denominados Steadfast Defender, que empezaron el 16 de enero de 2024 y terminarán el 31 de mayo del mismo año.

Casi cinco meses de ejercicios militares representan, en la práctica, el reposicionamiento de tropas de la OTAN en Europa con el objetivo de enfrentar a Rusia después del colapso de los fantoches nazifacistas de Ucrania.

Fueron movilizados 91 mil soldados de 31 países, 50 barcos de guerra, 80 aviones, 1.100 vehículos de combate, incluidos 133 tanques. Es la mayor movilización militar desde la caída de la Unión Soviética.

Alguna de las etapas de esas maniobras sucederán en los países que más abiertamente se manifiestan por una guerra en contra de Rusia. Para empezar, Polonia y los países Bálticos, Estonia, Letonia y Lituania.

A pesar del río de dinero que el imperialismo está gastando para mantener el régimen ucraniano de pie, su colapso no está muy lejano.

Rusia es preocupante porque representa una potencia militar fuerte que con su alianza con China en primer lugar puede volverse un problema a pesar de su política defensiva.

El clima de guerra no sólo se dirige en contra de Rusia

El principal enemigo del imperialismo son los trabajadores y los pueblos en lucha.

Y la política del chantaje militar y nuclear no es para nada nueva.

La mayor crisis capitalista mundial de todos los tiempos avanza imparable rumbo a un colapso tan grande que hará parecer la crisis del 2008 un juego de niños.

La burguesía imperialista direcciona la salida para una gran guerra, que sólo puede ser nuclear, con la esperanza de poder contener las luchas, mantener el control del mercado mundial y ganar una cierta sobrevida en el esfuerzo de reconstrucción, tal como sucedió con los llamados “Años Dorados del Capitalismo” [1948-1968].

Los reformistas integrados a la “democracia” imperialista e inclusive gente de lucha desinformada creen que una gran guerra sería imposible porque eso podría destruir el Planeta.

Esa consideración moral es anticientífica en primer lugar.

La burguesía personifica el capital, como explicó Karl Marx, el fundador del Socialismo Científico.

Y Lenin en su famoso libro de 1916 sobre el Imperialismo explicó que ésta es una etapa de guerras contrarrevolucionarias y revoluciones.

 Cómo y cuándo las guerras seguirán escalando no podemos saberlo. Pero sí podemos apuntar las tendencias que están muy claras.

La guerra en Ucrania permitió revitalizar un poco la caduca economía de los Estados Unidos, que pasó a moverse a partir del complejo industrial militar.

La super militarización de Europa y del mundo puede mantener la economía capitalista mundial en un cierto funcionamiento durante un período. Pero ese período se agotará y volverán inevitables más y más guerras, cada vez mayores y más graves.

¿Quién hubiera imaginado antes del 2022 que los Estados Unidos empujarían a Rusia, que es una superpotencia nuclear, a una guerra cada vez más abierta? Principalmente considerando que hasta la crisis del 2008 tanto Rusia como China tenían importantísimos negocios con los Estados Unidos, por separado.

¿Quién hubiera imaginado que la economía de un número importante de países, empezando por los Estados Unidos y Rusia, estarían funcionando sobre los complejos industriales militares?

¿Quién hubiera imaginado que el paraíso de la clase media, Europa, habría llegado al nivel de crisis actual? Con las mayores huelgas en 40 años y apretada por las políticas de su principal aliado, los Estados Unidos.

¿Quién hubiera imaginado que la guerra de los sionistas contra los palestinos iba a disparar el mayor movimiento de masas en escala mundial desde la guerra de Vietnam?

Los pueblos oprimidos y los trabajadores están despertando. El deber de los revolucionarios consecuentes es ayudar a organizar las luchas y a denunciar las maniobras de la burguesía, apuntar tendencias, establecer el sentido de urgencia y llamar a organizarse de manera independiente de todos los sectores de la burguesía.

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