Francia va a elecciones con la extrema derecha ganando

Francia va a elecciones con la extrema derecha ganando

Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, existe una posibilidad real de que un gobierno de extrema derecha llegue al poder en Francia.

La situación actual en Francia está marcada por un aumento significativo de la extrema derecha, representada por el Rassemblement National (RN), que quedó muy claro en las recientes elecciones para el Parlamento Europeo. 

Este crecimiento ha creado un clima de preocupación y temor entre la mayoría de los trabajadores y la juventud. 

Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, existe una posibilidad real de que un gobierno de extrema derecha llegue al poder en Francia.

Pero en primer lugar, es importante dejar claro que esta es una extrema derecha electoral, diferente de los movimientos fascistas de las décadas de 1920 y 1930, que eram movimientos de masas que actuaban fundamentalmente contra las estructuras de sistema parlamentario oficial. Para hacerlo crearon milicias formadas a partir de sectores radicalizados de la pequeño burguesía y de los desempleados principalmente. La financiación venía de sectores importante de la burguesía imperialista.

Cuando el fascismo llegaba al poder, las direcciones se apoderaban del control del estado burgués, burocratizaban el movimiento de masas fascista y se libraban de las milicias de masas, tal como Hitler lo hizo con las SA con el golpe de la cervecería de Munich en 1936.

Hitler emprendió un amplio proceso de privatizaciones lo que le valió el apoyo masivo de la burguesía, no sólo nacional sino también de sectores importantes de la burguesía mundial que colaboraron activamente con el nazifascismo.

La convocatoria de nuevas elecciones por Macron

La decisión de Macron de disolver el parlamento y convocar elecciones anticipadas es un movimiento estratégico para consolidar el poder y prepararse para un compromiso militar escalado en el extranjero, particularmente en Ucrania. En respuesta, Jean-Luc Mélenchon ha formado el “Nuevo Frente Popular” con el objetivo de unificar diversas fuerzas de izquierda. Sin embargo, esta iniciativa corre el riesgo de subordinar los intereses de los trabajadores a partidos capitalistas como el Partido Socialista (PS) y el Partido Comunista Francés (PCF), que tienen un historial de traiciones.

El término “Frente Popular” evoca recuerdos de los años 30, cuando las alianzas entre liberales, socialdemócratas y estalinistas no lograron prevenir el ascenso del fascismo y, en última instancia, llevaron a importantes traiciones a la clase trabajadora. 

Estas alianzas históricamente han actuado como barreras para los movimientos socialistas genuinos. El PS y el PCF han apoyado consistentemente medidas de austeridad y guerras imperialistas, lo que los convierte en aliados muy poco confiables en la lucha contra el neofascismo.

Es crucial rechazar el “Nuevo Frente Popular” de Jean-Luc Mélenchon. 

Los trabajadores y los activistas de izquierda deben evitar alianzas que en última instancia sirvan a los intereses capitalistas y socaven la lucha por el socialismo. 

En lugar de ello, es necesario centrarse en construir organizaciones de base dentro de la clase trabajadora para asegurar una representación y liderazgo genuinos. 

Además, se requiere una campaña amplia para educar y movilizar a los trabajadores sobre los peligros del neofascismo y la necesidad del socialismo.

La salida a la crisis actual sólo puede ser una revolución socialista internacional; debemos colocar estos principios a la vanguardia del movimiento. 

El enfoque debe estar en movilizar a los trabajadores contra la guerra, la austeridad y la desigualdad social. 

Es vital organizar huelgas y protestas coordinadas contra la austeridad, el militarismo y la extrema derecha, con el objetivo de interrumpir el status quo y demostrar el poder de la clase trabajadora.

La solidaridad internacional también es crucial. 

La lucha contra el neofascismo y las guerras imperialistas no se limita a Francia, sino que es una lucha global. 

Los movimientos obreros en Francia deben alinearse con movimientos similares en toda Europa y más allá para construir un frente unido.

El clima político actual en Francia, marcado por el ascenso de la extrema derecha y las maniobras autoritarias de Macron, exige una respuesta robusta y con ejes claros de lucha. 

El camino a seguir radica en rechazar alianzas oportunistas con partidos capitalistas y, en su lugar, construir un movimiento fuerte, internacionalista y socialista arraigado en la clase trabajadora. Al hacerlo, no solo podemos combatir las amenazas inmediatas del neofascismo y la guerra, sino también allanar el camino hacia un futuro verdaderamente democrático y socialista.

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