Julian Assange libre. ¿Por qué tardó tanto?

Julian Assange libre. ¿Por qué tardó tanto?

¿Es tan buena noticia como parece más allá de su “libertad”? 

La salida de Assange de la cárcel de máxima seguridad reviró las noticias en las capas de los principales medios de comunicación. 

Su “libertad” se conquistó a partir de un acuerdo donde se asume “culpable” de conspiración por haber divulgado informaciones confidenciales de Estados Unidos. 

Durante 2010, Wikileaks publicó una serie de documentos confidenciales relacionados a la defensa nacional e inteligencia de los Estados Unidos, donde  se divulgaban secretos militares de las guerras de Irak y Afganistán. 

Para ese entonces, Estados Unidos buscaba  juzgar por 17 delitos contra la Ley de Espionaje y uno de acceso ilegal a un ordenador. Es decir como Terrorista y afrontaría en ese momento una condena de 175 años, una lenta pena de muerte. 

En 2010, el entonces vicepresidente de los Estados Unidos, hoy presidente, Joe Biden, llamó a  Assange de “terrorista de alta tecnología”. 

¿Qué ha cambiado? 

De pasar a exigir 175 años a 65 meses, de 17 cargos, pasar a tan solo 1 hay un gran paso, ¿Que pasó? 

La lucha por la libertad de prensa, así como por los derechos humanos y fundamentales de las grandes mayorías ha recobrado fuerza como una ola luego de un gran receso provocado por la antelación de un tsunami, esto en gran parte por la espesa coyuntura en la que nos encontramos, donde la guerra, la censura, la prisión política, la persecución, etc se a transformado en el pan de cada día. 

La guerra en Ucrania, los procesos de liberación nacional en Africa, el genocidio en Palestina, las prisiones políticas en Ecuador, Chile, Perú, Argentina, Canadá, Francia, entre otros, hacen parte de este esenário y tiene clave influencia también en la libertad de Assange. 

¿Por Qué Ahora? 

Debemos recordad que Estados Unidos se enfrenta a una gran crisis no solo externa, dado en gran parte a su apoyo incondicional al Sionismo en el genocidio que se despliega en palestina ocupada, así como sus acciones contra China y Rusia a partir de la guerra de Ucrania, como los procesos populares y clasistas que los paises han venido levantando en contra del Imperialismo y de sus burguesias parasitarias locales, sino también interna.

La crisis capitalista azota como gaucho que dispara de la torrencial tormenta a caballo. Como mujer que puja con 9 centímetros de dilatación ante un parto, y como quién baja las escaleras para abrir la puerta e ir al baño. Es decir, con todas sus fuerzas. 

En la etapa actual del capitalismo decadente, las crecientes dificultades de los monopolios para obtener ganancias y la agudización enorme de las contradicciones, le obliga a la burguesía apretar todo; los márgenes de los derechos democráticos están cada vez menores; lo mismo para la libertad de manifestación. No es un hecho aislado ver la represión brutal en los países supuestamente “democráticos”, así como la corrupción y cooptación de los sindicatos en general, organizaciones sociales, partidos políticos etc. Un verdadero chiquero, que todos comienzan a ver. 

Donde la propia credibilidad del sistema y de todas sus instituciones se coloca en jaque en el propio corazón del “negocio”. Este gran coloso, tiene pies de barro. Y su legitimidad cae deslumbrantemente y eso, cerca de las próximas elecciones, donde los candidatos no están claros y donde la crisis política crece al quedar expuesta la falta real de opciones para el pueblo explotado de los Estados Unidos. 

¿Elegir entre los señores de la guerra que palabras adornadas y mujeres, negros y personas de la comunidad lgbtqia+ en sus cargos o entre personajes con discursos fanaticos y fascistas que aplicarán las mismas políticas si les es posible pero sin tanta demagogia? Todo circo tiene un fin.

Más allá de Estados Unidos, Europa enfrenta la misma crisis, así como cada país del globo terráqueo. 

¿Es tan buena noticia como parece más allá de su “libertad”? 

La realidad es que las informaciones expuestas por WikiLeaks son informaciones de alto contenido Político. Es decir, que son un duro golpe a la máscara que Estados Unidos divulgaba con su propaganda sobre sus acciones en la Guerra, y como el principal promotor de la libertad de expresión y la “democracia” . 

Con los materiales divulgados, lo que muchos aseguraban sobre la explotación y masacre que este sistema defendido y expuesto principalmente por Estados Unidos quedaba a simple vista. 

La prisión de Assange fue y sigue siendo el ejemplo de lo que sucede cuando alguien apunta con el dedo desde abajo a la cima de la pirámide. Assange no era un terrorista y no comprometía la vida de nadie al nivel que los propios Estados Unidos se comprometieron con sus acciones y guerras invetadas. Lo que colocaba en jaque era la crítica a un sistema depredador y explotador, es decir, fue preso por sus opiniones políticas. 

Al declararse culpable, este es un punto que deja en jaque nuevamente la libertad de prensa. Se deja un precedente jurídico y político. Un “aviso” para los próximos que ocean seguir su camino. 

La lucha por la libertad de Assange
no es jurídica -en primer lugar- siempre ha sido política. 

En este momento, la lucha de los trabajadores y los pueblos oprimidos del mundo cobra otra participación en la escena. No serán pequeños iluminados los que harán la humanidad avanzar, sino, grandes masas que a las malas aprenderán a organizarse y buscar su camino para avanzar en las grandes líneas de la historia. 

Los pueblos del mundo hoy en día ya saben que este chiquero no es lo mejor que la humanidad tiene para ofrecer, lo sienten, como si les corriera por la sangre. 

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