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A tres años del 15 de noviembre de 2019

A tres años del 15 de noviembre de 2019

El acuerdo que pactó la continuidad del neoliberalismo sobre la vida de miles. Nos impusieron su La trampa de la Convención Constituyente en la cual muchos cayeron. Impusieron la parálisis del movimiento y todo de la mano de la derecha.

¡Por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana para que el pueblo chileno decida!

Desde antes del 18 de octubre de 2019, el pueblo de Chile se lanzó en Rebelión a las calles motivado por distintas causas que se venían arrastrando ya por 46 años, pero particularmente en los últimos 30 años que coinciden en su mayor parte, con los desastrosos y represivos gobiernos de la Concertación y de la llamada Nueva Mayoría.

Los estudiantes secundarios fueron el detonante para que el 18 de octubre de 2019 estallara en toda su potencia el despertar de todo un pueblo que se enfrentó con las fuerzas represivas de Carabineros y todas las fuerzas represiva al servicio del régimen de los empresarios, tanto de la derecha como de la Concertación, y que actúan principalmente a servicio del imperialismo norte-americano.

El pueblo exigía sueldos dignos, educación gratuita, salud de calidad, un sistema previsional distinto a las AFPs (fondos de pensión), vivienda, seguridad alimentaria, fin a la represión e impunidad, el derecho a tomar las decisiones que le habían sido negadas y hasta el elemental derecho a beber agua potable, la que hoy se encuentra secuestrada por los empresarios tanto de uno como de otro sector, que se han alternado en el poder estos últimos 30 años.

El pueblo chileno puso los muertos, los mutilados, violadas y violados, torturadas y torturados, los presos políticos, pero por sobre todas las cosas, puso su espíritu de lucha y combatió como pudo para obtener en definitiva su dignidad y justicia.

El 15 de noviembre de 2019, temiendo perder sus privilegios de clase, el régimen de los empresarios representados por el gobierno de Sebastián Piñera, las fuerzas armadas y todos los partidos políticos que sostienen el sistema, simularon haber escuchado el clamor del pueblo y acordaron que accederían a sus demandas por medio de un acuerdo político entre ellos para detener la Rebelión.

La trampa de la Convención Constituyente

Todo resultó ser una falsedad más del sistema capitalista ya que lo que hicieron, fue un pacto para salvar su sistema de privilegios que solo funciona arriba de nuestro sudor y de nuestra sangre.

Acordaron el plebiscito para cambiar la Constitución de Pinochet, de la cual se han beneficiado los empresarios tanto de derecha como de la Concertación.

Pero este plebiscito, descartó de plano que fuera el pueblo quien eligiera a sus propios voceros para redactar la nueva Constitución y se reservaron ese derecho ellos mismos, radicando la supuesta alternativa en una Convención de “políticos” controlados por la derecha.

Por medio de la ley 21.200 le quitaron a las Convenciones todo poder más allá de esa redacción hecha por ellos mismos, al dejar que se mantuviera el mismo parlamento controlado por la derecha redactando leyes y que sean cinco jueces de la Corte Suprema de Justicia quienes “vigilen” que hacen o no hacen los electos Convencionalistas.

Con esta trampa, el régimen de los empresarios se aseguró de ser ellos mismos los que hagan los supuestos cambios, manteniendo lo sustancial del modelo y régimen político, para continuar su política económica desastrosa y acrecentar aún más el sistema represivo desde el Estado.

Por esa razón evitaron en todo momento aceptar una Asamblea Constituyente, y crearon ese entuerto de “Convención” desprovista de todo poder real, pero además copada por sus propios representantes políticos.

La jugada fue la misma que se hizo en 1988, en el sentido que supuestamente habría un cambio, pero en el fondo no cambió nada y se le hace creer a la gente que fue ella la que eligió.

De esta manera, se legitima la explotación económica y la opresión política; se le da un respaldo de masas mayoritarias a la camisa de fuerza política-jurídica.

El operador de esa política contra el pueblo chileno fue el gobierno de Gabriel Boric. Pero le fue mal en ese intento por mantener la esencia de la misma Constitución de Pinochet. Fue derrota en su chantaje para imponer el Apruebo.

Todo el sistema político unido para salvarse

El plan de Piñera y sus socios de la Concertación y el Frente Amplio, no dejó de ser inteligente.

Dividió al movimiento social que estaba en la calle, hizo que un sector se identificara con el “Apruebo” y de esta forma, se aislara al pueblo que luchaba en las calles centrando todas las energías en el plebiscito, mientras que el gobierno y el parlamento perfeccionaban el aparato represivo para enfrentar de mejor forma al pueblo en Rebelión.

El resto de la película  ya es conocida.

Los operadores políticos de la Concertación usurparon el discurso del 18 de octubre, cubrieron con su propaganda engañosa la opinión de la gente y extendiendo adrede la pandemia con su secuela de muerte, decidieran confinar la rebeldía de todo un pueblo digno que a pesar de todo, aún resiste de diversas formas.

El gobierno de Gabriel Boric apenas le dio continuidad a la política del gobierno de Sebastián Piñera.

La política a favor de los trabajadores y del pueblo

El plebiscito fue parte de la trampa jurídico política tendida al pueblo desde el régimen de los empresarios, que comprende a todo el gobierno, a las instituciones del Estado y a sus sostenedores políticos expresados en partidos y agrupaciones sociales y económicas, los grandes medios de comunicación y una buena parte de las dirigencias de movimientos sociales que le dieron la espalda al pueblo y se entregaron en brazos del sistema capitalista.

El proceso constitucional y su plebiscito fue ilegítimo, porque negó la participación popular, fue el impedimento y obstáculo para la realización de una Asamblea Popular Constituyente Libre y Soberana.

Nada se iba a cambiar, nada de lo fundamental, seguirían los tratados de libre comercio, seguiría la propiedad privada sobre los recursos naturales y las grandes empresas, que es lo que mantiene a nuestro pueblo en la miseria, explotación y bajo brutal represión.

Mucha gente fue engañada y fue a votar y respaldando el Apruebo. Contra ellos nada tenemos y hasta los comprendemos, porque fueron engañados por una feroz campaña de desinformación en medio de una terrible pandemia y crisis económica, ambas auspiciadas e incentivadas desde los mismos gobiernos Piñera y el actual gobierno Boric.

Pero debemos puntualizar en forma precisa, que Primera Línea Revolucionaria, de la misma forma que también no lo hicieron otras organizaciones de luchadores, no se involucró en la trampa del régimen de los empresarios y no fue a votar por ninguna de las supuestas opciones.

Nuestro voto fue dado el 18 de octubre, votamos luchar y eso haremos.

La salida para la actual crisis para los trabajadores y el pueblo chileno es una Asamblea Popular Constituyente Libre Soberana, construida desde y por las bases sociales, donde sea el pueblo quien elija en forma directa y se encargue de construir la idea del país que quiere.

Llamamos a todas y todos a seguir en la lucha por medio de un camino claro y concreto, para terminar este régimen de explotación, miseria y represión.

Proponemos la Construcción desde ya de la Gran Asamblea Popular Constituyente Libre y Soberana.

Esta Gran Asamblea de todo el pueblo debe empezar a dar sus primeros pasos desde los territorios, y debe funcionar en forma paralela a cualquier proceso que se dé desde el Estado y desde sus operadores políticos expresados en el Congreso, el gobierno o los partidos políticos.

Todo el proceso Constituyente Popular, debe estar acompañado por una permanente y ascendente movilización social, que sea la continuación natural de la Rebelión iniciada en octubre.

Proponemos:

1- Que los voceros de las Asambleas Territoriales sean mandatarios revocables. O sea, no van a representar lo que crean, sino el mandato de su asamblea base y de no cumplir esta obligación, sean removidos de inmediato por la propia asamblea que los designó para ser su mandataria o mandatario.

2- Volver a las movilizaciones en las calles, bajo los pliegos de exigencias de cada sector, pero bajo la consigna única de ¡Asamblea Popular Constituyente Libre y Soberana, Todo el Poder a las Asambleas!

3- Lanzar una campaña nacional, por la libertad inmediata de todos los presos políticos.

4- Levantar la exigencia de un salario mínimo de 1 millón de  pesos, y que sea la escala base para las demás remuneraciones.

5- Campaña nacional e internacional: ¡Impunidad Jamás! Juicio y castigo a los violadores de Derechos Humanos.

6- Campaña de voluntariado por la Asamblea Popular Constituyente  Libre y Soberana desde y en los territorios, que sean los facilitadores del proceso y que entreguen los elementos básicos para que las asambleas se formen en cada territorio que no existan y donde ya existen, que ayuden en las tareas educativas y de funcionamiento.

7- Que toda la prensa independiente y comprometida con el nacimiento de un nuevo Chile se sume a la campaña para impulsar y desarrollar la Gran Asamblea Popular Constituyente Libre y Soberana de todo el pueblo y que difunda las actividades que se van desarrollando.

¡NO al fraude y a la represión del sistema político!

¡Asamblea Constituyente Libre y Soberana ya!

¡Todo el poder a las asambleas!

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