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Video: Protestas y Enorme huelga en Foxconn, China

Video: Protestas y Enorme huelga en Foxconn, China

Si, exactamente eso, comienza la enorme huelga en Foxconn, la gran fábrica de tan solo 200 mil trabajadores de Apple en China... Entre policías y trabajadores la protesta escaló rápidamente

Los trabajadores de la taiwanesa Foxconn se rebelaron nuevamente en contra de las duras condiciones de trabajo en la montadora del Iphone, de la Apple, ubicada en el polo tecnológico de Zhengzhou, que es la capital de la provincia de Henan.

La chispa fue el cierre de los trabajadores, que son de 200 mil, en las dependencias de la Foxconn, que fueron impedidos de volver para sus casas en la nueva cuarentena del Covid.

La política de “tolerancia cero al Covid”, en principio tiene algún sentido, porque la idea sería liquidar con el virus en dos de sus ciclos (cada uno dura 14 días) y evitar que la política de guerra bacteriológica del imperialismo avance contra China.

Al mismo tiempo, la burocracia burguesa china se ha valido de la “tolerancia zero al Covid” para aplicar una política de estado de sitio semi disimulado en las principales ciudades del país.

Muchos trabajadores saltaron los muros de la empresa y huyeron para sus casas.

El gobierno ha intentado resolver la crisis buscando nuevos trabajadores en las villas campesinas.

Foxconn intenta contener la revuelta de los trabajadores ofreciendo salarios de US$ 1400, lo que es mucho más que los US$ 285 que los trabajadores ganaban en 2010, cuando protagonizaron una de las mayores huelgas desde 1949.

La integración al mercado mundial: más dinero, más lacras del capitalismo

Fueron las luchas de los trabajadores chinos y la globalización de los precios de las materias primas lo que elevó el salario promedio de los US$ 30 en la década de 1980 para el equivalente a los actuales más de US$ 800 en las empresas más estructuradas.

La transferencia de centenas de miles de industrias de los países desarrollados para China en la década de 1980, acabó formando una clase obrera nacional de punta que cuenta con más de 350 millones de trabajadores.

Con el aumento de los salarios de los trabajadores, una parte de esas empresas está siendo transferida a países más baratos de la región, como Vietnam.

La producción de productos manufacturados de bajo valor agregado fue el principal factor que posibilitó mantener los niveles de inflación bajos en todo el mundo desde el final de la década de 1980.

Desde la crisis capitalista de 2008, y principalmente desde su agudización en 2019, esa política ha entrado en seria crisis.

La nueva burguesía china busca avanzar en el control de la tecnología de punta, en el aumento de su participación en el control del mercado mundial, especialmente en la apertura y control a la especulación financiera.

El imperialismo norteamericano ya lo ha declarado públicamente: China representa su mayor peligro de todos los tiempos, lo que se vuelve aún más grave en el contexto de su mayor crisis histórica.

La situación social potencialmente explosiva en China

La situación social en China es aparentemente tranquila. A título de ejemplo, en las principales ciudades, la policía anda desarmada.

Pero la situación social es potencialmente muy explosiva considerando la presión de la crisis capitalista mundial, lo que es el factor determinante de la expansión de China.

Decenas de millones de trabajadores han sido despedidos en los últimos cuatro años y la mayoría ha regresado a sus lugares de origen, aunque una parte cada vez más considerable ha perdido los lazos con el campo y se ha asentado en las ciudades, lo que ha provocado el aumento de los problemas en las regiones urbanas.

El poder adquisitivo de los trabajadores se ha visto erosionado debido a la inflación, lo que ha sido provocado por el aumento de los precios de los alimentos, la energía y el alza de los precios de la vivienda.

La especulación financiera en las bolsas de futuros de energía y materias primas ha impulsado la intermediación a niveles inimaginables.

Cada producto se comercializa decenas de veces antes de llegar al consumidor final.

Las transacciones se realizan sobre valores con los que se montan los nefastos derivados financieros que han convertido al mundo en un auténtico casino.

Los llamados instrumentos financieros se han vuelto cada vez más sofisticados, además de varios tipos de apuestas y contra-apuestas, y canastas que incluyen valores de diferente origen y grado de descomposición.

A alguien ajeno al asunto, que toma conciencia de este mundo parasitario, que forma el corazón de la decadente economía capitalista, le resulta incluso difícil creer que el sistema permanecerá en pie.

La huelga en Foxconn expone la fragilidad de la burguesía china

Foxconn no es cualquier empresa. Es la mayor empresa extranjera que actúa en el país. Cuenta con más de un millón de trabajadores y más de dos docenas de plantas industriales que montan equipos de tecnología para varias grandes empresas, principalmente para Apple.

La huelga y enfrentamientos actuales, a pocas semanas de las fiestas natalinas, representa un duro golpe a los negocios capitalistas.

Bajo la presión de la guerra comercial impuesta por el imperialismo norteamericano varias empresas de tecnología han reducido sus negocios en China.

En 2010 hubo una gigantesca huelga en Foxconn, la mayor de la historia del país en las últimas décadas.

Quedaron expuestas las pésimas condiciones laborales de los trabajadores, a pesar de que el salario base de Rmb 1.800 ( US$ 285) es muy superior al salario mínimo de la región.

Enormes presiones por producción, tiempo y calidad, prohibición de tomar vacaciones, falta de capacitación adecuada, entre otros problemas, estuvieron en el centro de las protestas.

Dos semanas antes del estallido de esa huelga, en la ciudad de Taiyuan, tras el suicidio de dos trabajadores, incluso después de que Foxconn hubiera firmado un acuerdo con Apple para mejorar las condiciones laborales, hubo disturbios, enfrentamientos con los guardias de seguridad y la policía, e incluso el incendio de una comisaría.

Los dormitorios estaban en mal estado. Los jefes trataban mal a los empleados, además de ser obligados a seguir trabajando hasta la madrugada para cumplir con las metas de producción con ritmos de trabajo muy extenuantes.

En el 2010, el gobierno desplegó 5.000 policías para reprimir a los huelguistas. El saldo fue de 40 trabajadores hospitalizados y varios presos.

Considerando que el gobierno chino es poco dado a aplicar la represión abierta, la situación fue excepcional. Exactamente lo mismo que sucede hoy.

Las huelgas de Foxconn no han sido un caso aislado. El movimiento huelguístico volvió a crecer tras la agudización de la crisis capitalista en el país a mayor escala.

En el 2010, las huelgas se extendieron a empresas importantes, como Flextronics, Youde y Motorola.

El 17 de septiembre de 2010, 6.000 trabajadores de Shanghai Flextronics se declararon en huelga durante varios días. La empresa, que fabrica equipos para HP, Alcatel, Motorola, NCR, Nokia, Nortel y Toshiba, decidió trasladar sus operaciones a Suzhou. Los trabajadores que no quisieron mudarse fueron despedidos sin ningún derecho.

A los trabajadores se les pagaba Rmb 2300 (US$ 350) por 60 horas de trabajo por semana, pero las condiciones en Suzhou eran mucho peores, con hasta 100 horas extra por mes recibiendo un salario fijo de Rmb 2200.

Una huelga de dos días en Youde, una empresa conjunta entre la china Dongfeng Motors y la multinacional estadounidense Lear Corporation, ubicada en el complejo automotriz de Wuhan, que tiene a Citroen entre sus principales clientes, logró elevar el salario base a Rmb 1.300 ($ 204,4), justo por encima del salario mínimo de Wuhan de 1100 yuanes (173 dólares).

Se produjeron huelgas en las fábricas de Motorola en Beijing, Shanghai y Nanjing en protesta contra los planes de despedir a más de 1.000 trabajadores.

Desde el 2020, las huelgas habían sido muy controladas con la política de la “cero tolerancia al Covid”.

La huelga y los enfrentamientos de las fuerzas represivas por los trabajadores de la Foxconn expone el fin de la “paz social” impuesta por el gobierno chino.

Así como está sucediendo en Europa y tiende a extenderse a todo el mundo, la crisis capitalista sigue avanzando sin parar. Es el combustible para los enfrentamientos sociales, para las guerras (que es la salida capitalista para su crisis) que anda de manos dadas con las revoluciones.

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