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Aumentan las luchas en todo el mundo

Aumentan las luchas en todo el mundo

La unidad de los trabajadores en la lucha es la salida para la crisis

En los últimos meses, principalmente desde un poco antes del inicio de la guerra en Ucrania, ha habido un aumento importante de las luchas en América Latina y en todo el mundo.

Estamos viendo varias huelgas y manifestaciones del movimiento piquetero en Argentina, Perú y Panamá.

En Brasil, hubo la mayor huelga metalúrgica en 35 años, en la Compañía Siderúrgica Nacional, justamente donde en la transición del gobierno de Sarney al de Collor de Mello, la burguesía comenzó el primer intento de imponer el llamado “neoliberalismo”. El resultado fue una fuerte resistencia obrera y tres muertos por el Ejército.

En Ecuador, el estallido duró 18 días y fue tan radical, o aún más, que el estallido chileno de octubre del 2019.

En Argentina, las huelgas y protestas se han acumulado conforme la crisis avanza a todo vapor. Huelgas de los funcionarios federales, de la salud, de los trabajadores del Metro de Buenos Aires y del Sindicato de los Pneumáticos.

En Chile, el reflujo provocado por la “pandemia” ha ido creciendo. La situación con amplio potencial revolucionario también aparecía en Francia y en algunas regiones de México.

Pero los ataques del gobierno chileno y del capital provocaron hasta que hubiera un paro nacional de los trabajadores del cobre, hay la lucha de los Mapuches y han aparecido pequeñas luchas cuando todo indicaba que el referendo sobre la Nueva Constitución iría canalizar el descontento popular.

Los métodos que los chilenos desarrollaron durante el “estallido”, como la “primera línea”, aparecieron no solo en las grandes manifestaciones en Colombia, sino también recientemente en Ecuador y hasta en las protestas en Jartum, Sudán, que acabaron con la dictadura militar.

En Europa, las protestas y huelgas aumentan conforme las condiciones de vida se deterioran con la mayor inflación de los últimos 40 años. Hasta los trabajadores offshore, de las plataformas de petróleo en alto mar de la Statoil, entraron en huelga por el reajuste salarial.

En Holanda, los enfrentamientos de los agricultores con la policía han sido cada vez más frontales.

En el Reino Unido, hubo una gran huelga de los trabajadores ferroviarios y del Metro de Londres por primera vez en 40 años.

Hasta en la pacífica Noruega hubo la huelga de los trabajadores de las plataformas petrolíferas.

En los Estados Unidos, el ascenso huelguístico que empezó en febrero del 2019 con huelgas importantes de profesores y la gran huelga de la Ford, en la cual participaron 50 mil trabajadores, también fue contenido con la “pandemia”. Pero ahora han aparecido nuevas luchas hasta en empresas de punta como la Apple y Amazon donde incluso se han formado sindicatos clasistas.

¿Qué está por detrás del nuevo ascenso de masas?

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La verdadera “bomba atómica” prestes a estallar

La crisis capitalista mundial de 2008 no se cerró. Fue contenida con repases monumentales de dineros públicos a las super grandes empresas; casi todas se habían quebrado.

En 2019, a partir de agosto, hubo una nueva crisis para estallar principalmente en los Estados Unidos. La solución de la burguesía fue la “pandemia” que semi camufló los monumentales repases de recursos públicos para el salvataje de los grandes capitalistas y permitió imponer el silencio y el estado de sitio a los pueblos en un clima generalizado de terror.

Ese dinero no fue aplicado en abrir fábricas y generar empleos, sino que fue direccionado a la especulación, a obtener ganancias fáciles.

El resultado ha sido el aumento generalizado del endeudamiento, y el alza de las materias primas lo que generó la mayor inflación y desempleo desde hace 40 años.

A finales del año pasado, el 2021, la crisis amenazaba con estallar nuevamente. La salida del imperialismo ya fue más agresiva, empujando a una superpotencia militar, Rusia, a la guerra en Ucrania.

Los volúmenes de capitales ficticios/ especulativos, los que no encuentran ubicación en la producción (por ejemplo, abrir nuevas empresas que generen empleos) son apocalípticos y solo aumentan, amenazando tragarse el mundo.

Hasta hace unos 120 años las crisis capitalistas limpiaban el mercado de los capitales ficticios/ podridos y preparaban el mercado para volver a funcionar de nuevo.

Ahora esa operación se volvió muy difícil porque las ganancias de las 30 mil grandes empresas que dominan el 80% de las riquezas del mundo, y que son controladas por poco más de 150 familias y representan el corazón de la burguesía imperialista, dependen umbilicalmente de la especulación y no de la producción.

En resumen: el capitalismo no funciona más; encuentra enormes y crecientes dificultades para obtener ganancias, que es su razón de ser, y direcciona la guerra, cada vez más catastrófica, como la “salida” para su mayor crisis de todos los tiempos.

Si solo miramos para esos aspectos tendremos una visión limitada de la realidad.

Si miramos el todo, los varios componentes que actúan en la sociedad, vemos que los ataques de los capitalistas para mantener sus ganancias, para lo cual se vale del estado, provoca como reacción el ascenso del movimiento de masas.

Perspectivas futuras para la lucha

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Programa de PLR-AL

Bajo la presión de la crisis del capitalismo, la tendencia es al aumento de la reacción popular en América Latina y en todo el mundo.

En América Latina, hay países que cumplen un papel central y la región de conjunto es considerada por la principal potencia mundial, el imperialismo norteamericano, como su patio trasero.

En México, existe una clase obrera gigantesca, principalmente en las maquiladoras industriales de la Ciudad de México, en Puebla, y en el norte del país, que están direccionadas a la exportación a los Estados Unidos.

El movimiento de profesores es muy radicalizado, principalmente en los estados de Oaxaca y Guerrero.

Brasil es un país continental, que cuenta con 220 millones de habitantes y una clase obrera de unas 70 millones de personas, de las cuales la mitad son de categorías de punta, a pesar de que el sector industrial se encuentra en decadencia.

En Argentina, que es la tercera potencia de la región, la crisis se ha vuelto insoportable y se encuentra cercana a estallar.

Colombia es el estado narcoparamilitar por excelencia, con nueve bases norteamericanas, destinadas para controlar el comercio de la cocaína que es una de las fuentes principales de los dineros secretos de los Estados Unidos.

Junto con Chile, es el modelo que está siendo impuesto en toda la región.

Chile tiene enormes tradiciones de lucha en todos los terrenos. Muchas veces ha salido adelante en muchas cosas. Y es el modelo “neoliberal” por excelencia.

Precisamos entender:

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¿Por qué la guerra se extenderá?

1. Que la situación política actual se desarrolla de manera contradictoria, con la crisis del capitalismo y la agudización de la lucha de clases.

2. Que el ascenso, las luchas, pasa de manera contradictoria, por ascensos y retrocesos puntuales, pero con la tendencia general al ascenso.

3. Que hay una lucha de clases que está transformada en una guerra de clases. La burguesía para salvar sus privilegios es capaz de matar a su propia madre; al final los capitalistas son la personificación del capital, de las ganancias a cualquier costo, como por ejemplo, matarnos de hambre o llevarnos a una guerra nuclear. Los trabajadores y los sectores oprimidos debemos salvarnos de la muerte por inanición y somos empujados, por los crecientes ataques, a luchar, aunque eso no nos guste.

4. Que los dos lados juegan. Los trabajadores y los sectores oprimidos se direccionan a la revolución. La burguesía aumenta la represión, el fascismo, las dictaduras y las guerras. La contrarrevolución anda de manos dadas de la revolución; y viceversa.

¿Qué hacer?

1. Las luchas han venido siendo derrotadas por la falta de direcciones revolucionarias, por el espontaneísmo y la desorganización. Eso favorece las infiltraciones en el movimiento de masas, la canalización de la lucha por la vía institucional o las traiciones abiertas de las burocracias corruptas que controlan los sindicatos, los movimientos sociales y los partidos políticos, como lo hizo recientemente, por ejemplo, la dirección de la Conaie (Confederación de las Naciones Indígenas del Ecuador).

2. El imperialismo norteamericano considera América Latina de conjunto, como un Teatro de Operaciones, principalmente un Teatro de Operaciones Militares (TOM). Nuestra respuesta debe estar a la altura para derrotar a las burguesías locales y al imperialismo; es necesaria una fuerza social que pueda cumplir ese papel. ¿Pero cómo hacerlo?

3. El internacionalismo proletario es central. Es la visión del TOM América Latina, para empezar.

4. Los verdaderos revolucionarios, y luchadores sociales y clasistas tenemos el deber histórico de agruparnos mucho más allá de los “ismos” del pasado, hasta porque los movimientos del pasado fueron todos derrotados.

5. La visión estratégica de adonde vamos es muy importante. Pero precisamos presentarla a las masas vinculada a sus necesidades; esa es la misión de la plataforma de lucha que nos permita justamente aglutinar las luchas.

6. Es el propio capitalismo en crisis lo que empuja a los trabajadores y a las masas a luchar. Nuestro papel es titánico y al mismo tiempo modesto, pues quien hará la revolución no seremos un grupo de héroes por más iluminados y valientes que podamos ser. La revolución será hecha por el movimiento de masas, en primer lugar los trabajadores. Son sus luchas las que precisamos ayudar a organizar.

7. De ahí la enorme importancia de la agitación y de la propaganda, pues es el instrumento que nos permite organizar a millones de trabajadores y oprimidos en lucha.

8. Precisamos prepararnos para unir las luchas de las masas en forma de frentes de lucha de los trabajadores y los oprimidos. Esa es la tarea fundamental. Y para cumplirla precisamos de un grupo de luchadores organizados empeñados en ella.

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